Editoriales · Lunes, 17 de Abril de 2017

Nada

Nada. Nada justifica el ejercicio de la violencia contra los docentes. No importa si querían construir un corner itinerante o un megaestadio olímpico frente al Congreso.

El gobierno quizá interpretó mal el “apoyo” de la marcha “autoconvocada” del 1 de abril.

Y a esto seguramente sumó otra mala interpretación del silencio público ante el orden impuesto en la Panamericana durante el paro, como un signo de apoyo a dicha conducta. El uso que se dio al protocolo antipiquete no es ni comparable con la violencia ejercida contra los docentes.

Seguramente algún extraviado debe haber interpretado que la sociedad firmó un cheque en blanco para que se actúe de forma injustificadamente violenta. Análisis groseramente erróneo.

Si se busca diálogo para solucionar el problema de los docentes, se eligió mal el camino. Si se busca profundizar la falta de madurez democrática, vamos por la senda correcta.

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