Editoriales Martes, 2 de Julio de 2019

El acuerdo entre la UE y el Mercosur genera más dudas que certezas

El secretismo en negociaciones tan relevantes para los paises como lo es el acuerdo entre los bloques, es grave.

Martes, 2 de Julio de 2019
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Los Acuerdos de Libre Comercio son asuntos muy importantes. Sus contenidos pueden tener, y por largo tiempo, consecuencias muy buenas o muy malas para los países y sus habitantes.

Tal vez la mejor manera de destacar la importancia de los temas que se abordan en ellos, es señalar que la historia enseña que estos temas, en ocasiones, fueron causales de guerras, de golpes de Estado, de bloqueos navales. No se trata de cuestiones menores. Y por supuesto, sus actores suelen ser muy poderosos, asimétricamente poderosos. Y no solo los estatales.

Así como en la vida privada puede haber contratos beneficiosos y perjudiciales, en la pública, puede ocurrir lo mismo.

Si bien se está conociendo con cuentagotas y de manera superficial el temario del tratado, sirve como ejercicio mencionar asuntos que habitualmente forman parte de este tipo de acuerdo.

De ellos, pueden depender algunas cuestiones como las siguientes:

 A) Que puedan o no ingresar fácilmente mercaderías fabricadas en el exterior, (es decir, la posibilidad de que puedan verse afectadas fuentes de trabajo). De igual modo, en este acuerdo en particular, la posibilidad de que la Argentina pueda exportar más fácilmente. Es claro que salvo granos o carne, difícilmente nuestros productos industriales puedan ser mejores y más baratos que los europeos.

B) Que los capitales externos inviertan en cuestiones estratégicas, en las mismas condiciones que los nacionales (eso, debido a que pueden tener más ventajas crediticias que los argentinos, y más poder económico que los capitales nacionales, podría significar un grado de extranjerización inconveniente de nuestra economía).

C) Que se privaticen servicios que hasta ahora eran considerados de prestación exclusiva por el Estado. Y por supuesto, a manos de capital extranjero.

 D) La posibilidad de que se cambie, para bien o para mal, la legislación laboral.

 E) La posibilidad de que bajen o suban impuestos a determinados actores y actividades económicas (recordemos que la tesis dominante es que, para alentar inversiones, hay que bajar impuestos al capital).

 F) La posibilidad de que los juicios que nos hagan los inversores externos, se tramiten en tribunales privados.

 G) La posibilidad de que se reduzcan las precauciones ambientales.

H) La posibilidad de que se limite la capacidad de los parlamentos nacionales de legislar sobre determinadas cuestiones previstas en los tratados.

 I) La posibilidad de que el Estado deba renunciar al poder de compra del Estado en beneficio del trabajo y el capital nacional. Lo mismo para los europeos, pero no creemos que estos últimos estén preocupados por la posibilidad de que las ofertas de la industria argentina, sea más ventajosa que la nacional.

Pese, o por, la falta de información, en tiempos de hegemonía neoliberal, más vale estar atentos a las potencialidades de este tipo de acuerdos.