Opinión Por Jorge Rachid Martes, 21 de Abril de 2020

En plena batalla el Estado no "pide", "exige" los Tributos para financiarla

Martes, 21 de Abril de 2020
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El Gobierno y el Presidente de la Nación pueden "pedir" a sus compatriotas , al pueblo, un esfuerzo mancomunado, de cohesión solidaria y compromiso con las reglas, que permitan dar una batalla común, en una guerra difícil y silenciosa, contra un enemigo invisible, pero devastador socialmente, que genera miedos y temores en la población.

Financiar ese combate, requiere que el Ejecutivo Nacional a través del Congreso, "exija" un tributo a la guerra, especial y para la ocasión, que afecte las grandes fortunas argentinas. En plena democracia, una guerra altera el marco tributario, como altera los órdenes de la  vida y las costumbres de las personas. Cada uno desde su lugar, participa en la batalla común, con desprendimiento y patriotismo, quienes lo tienen.

Sin embargo los "dueños del poder", el círculo rojo, o como quieran llamarlo, están acostumbrados a extorsionar el Estado, exigiendo devoluciones a las obligaciones que deben cumplir. Es así cuando, en épocas normales del funcionamiento de las instituciones, presionan por determinadas leyes que los favorecen, se cartelizan en las licitaciones, hacen lobby sobre los legisladores y corrompen a funcionarios. Para estos sectores, así funcionan el Mercado y el Capitalismo, degradando ambos conceptos.

Pero cuando el estado les exige un Tributo extraordinario, en una situación extraordinaria, comienzan a plantear la degradación institucional que eso significa, llamando Dictador al Presidente de la Nación. Son ignorantes, porque dictadores, desde la época de los romanos, eran los que dictaban las leyes en tiempos de guerra. Dictadores fueron nombrados Bolívar en 6 oportunidades y San Martín, por los respectivos Cabildos, en el caso de nuestro Libertador por el de Perú, para manejar la guerra de la Independencia. Pero el término fue degradado en el siglo XX, por aquellos que ocuparon el poder por la fuerza, para someter a sus pueblos o sea no fueron dictadores, sino genocidas. No fue dictador Napoleón porque se hizo nombrar Emperador, ni el Sha de Irán coronado por EEUU para robar el petróleo iraní, porque así es en la hipocresía mundial occidental

Pero algunos empresarios argentinos, amparados en el coro polifónico de voces, de los medios hegemónicos, emprenden una lucha por sus intereses, en medio de una batalla sanitaria que está dando el conjunto del pueblo argentino. Ponen en duda la institucionalidad de los actos, catalogan al gobierno de marxista, troskista, déspota y epítetos de todos los calibres, en función de defender sus fortunas, pero en realidad, no es dinero, es el poder que sienten que están perdiendo frente a una sociedad que los ve desnudos.

Esos mismos sectores empresariales que hoy le piden al Gobierno frente a la Cuarentena apoyo crediticio que lo tienen, bajar las tasas que lo lograron, que se compren respiradores y kits diagnósticos, que se amplíen los hospitales, son los que hablan por todos los medios, exigiendo ellos, que se baje el déficit fiscal, que no se emita moneda, que se terminen los subsidios a los trabajadores autónomos, que se deje de dar comida a los indigentes. Es decir que sólo entienden el estado para sus intereses, para esa concentración obscena de la riqueza que han realizado, para la fuga de capitales a paraísos fiscales, mientras disparan contra un gobierno que lleva apenas 120 días, enfrentando una crisis inédita, con un país devastado como dejó el neoliberalismo en cuatro años.

Colaboración seguirá pidiendo el Gobierno, sumisión no, medidas seguirá tomando para fortalecer al pueblo argentino en el combate, como siempre lo hizo el peronismo y desde hace 70 años intentan destruir los sectores títeres de intereses extranjeros que les garantizan los propios. Por eso piden apertura económica en medio de la Pandemia, porque los morirán, como sucede en EEUU son los pobres e indocumentados, enterrados en fosas comunes porque sus familiares no pueden reclamarlos sin exponerse a la deportación.

En la Argentina, para trabajar no irán los hijos de los ricos que estudian en el extranjero, serán los trabajadores, los humildes, los desamparados que siempre ofrecen su fuerza de trabajo, quienes expondrán sus cuerpos al virus. Por esa razón el Presidente, con el Comité de expertos infectólogos y epidemiólogos eligió la Salud postergando la economía, y manteniendo la calidad de vida mínima del conjunto de la población y eso se financia como en las guerras, con Tributos extraordinarios que deberán poner los poderosos dueños del dinero. Así será a la vista de todos los argentinos y en democracia, por más tapas de Clarín y La Nación que financien.

Por Jorge Rachid -  Médico, profesor universitario, consultor de las Naciones Unidas