Opinión Por Jorge Cuello Jueves, 9 de Abril de 2020

El Mundo está en alerta: La sociedad del Post-Coronavirus

Jueves, 9 de Abril de 2020
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La situación de emergencia que vive la humanidad en estos momentos está
enmarcada en una pandemia que ha impactado drásticamente a nivel mundial
por la cantidad de países y personas afectadas por este virus que tuvo su origen
en China en el mes de diciembre de 2019 y que en solo tres meses se propago por
casi todas partes del planeta poniendo en riesgo la salud y la vida de miles de
personas.

Frente a esta situación, los países adoptaron diferentes acciones no solo en las
formas sino también en cuanto a la oportunidad de las respuestas. En China,
donde se originó el virus que está poniendo en vilo a la sociedad planetaria, se
tomaron rápidamente medidas drásticas de aislamiento y control de la ciudadanía
y con la ayuda de las abultadas arcas estatales se financiaron las acciones
necesarias para erradicar en menos de tres meses el peligro para su población.
Mientras el gigante asiático se reponía de esta malaria el coronavirus viajaba por
todas partes del mundo a través de los aviones y pasajeros que lo llevaban de un
lugar a otro y la falta de respuestas inmediatas de los estados genero estragos con
su propagación en países europeos como Italia y España o bien en el propio
Estados Unidos que junto a otros países del continente americano como México y
Brasil se niegan a tomar medidas que impliquen ponerles freno a sus maquinarias
económicas.

En el caso de la Argentina, la decisión política de establecer primero un estado de
cuarentena para ciertas personas sospechosas de tener el virus y para los sectores
en riesgo por la edad o problemas de salud vino seguida luego del aislamiento
social preventivo y obligatorio y el cierre de las fronteras nacionales junto a otras
medidas sanitarias, sociales y económicas. Este fue el camino elegido en líneas
generales por el gobierno nacional para afrontar esta crisis con el aval y compromiso de los gobernadores de diferentes extracciones partidarias y el jefe
de gobierno porteño.

Esta conmoción internacional, bien podría ser un claro ejemplo de aquel dicho
que dice que el aleteo de una mariposa puede generar un tsunami en otra parte
del planeta. Y en cierta forma, esto fue prácticamente así con la diferencia de que
el tsunami provocado por esta pandemia no tuvo impactos focalizados en un país
o región sino que se extendió por todas partes sin reconocer límites ni fronteras
políticas.

A las consecuencias, aún del todo desconocidas en cuanto a la cantidad de
personas afectadas con el virus y los impactos sociales y económicos inmediatos
que traerá aparejado en líneas generales a nivel mundial el coronavirus, debemos
sumarle los grandes cambios que se avecinan en el mediano y largo plazo en el
futuro cuando la aldea global se calme y logre superar al enemigo invisible.

Se suele decir que las crisis son oportunidades y que cuando ellas afloran se
deben tomar decisiones porque si no ellas se ocupan de decidir por nosotros.
Frente a este flagelo, sin dudas, muchas cosas no volverán a ser como antes y
habrá que ver como la humanidad las procesa. Un nuevo cambio de paradigma en
la organización política, económica, social y ambiental en todas partes del mundo
estará incubándose mientras el coronavirus avanza y habrá que pensar y analizar
los destinos de una sociedad global que está mutando frente a esta crítica
situación.

Entre otras cosas, se deberá modificar y mejorar las formas de producción y
comercialización de los alimentos que consumimos a diario empezando por China
donde esta pandemia tuvo su origen según versiones oficiales en un mercado de
Wuhan. Se tendrá que planificar un uso inteligente de los recursos naturales para
disminuir los impactos negativos que la producción de alimentos y otros bienes y
servicios provocan en el medio ambiente y la salud de las personas. Y en materia
alimentaria, además, habrá que poner en marcha en forma urgente una cruzada
mundial contra el hambre asegurando el acceso en cantidad y calidad a toda la
población mundial.

Sin dudas, existirá una revalorización por parte de las sociedades acerca de la
importancia de contar con sistemas de salud adecuados. Y esto obligará a los
estados a aumentar los recursos con este fin no solo para dotarlos de infraestructura sino fundamentalmente para diseñar estrategias nacionales de
formación de profesionales y técnicos para la prevención y la gestión de los
sistemas de la salud. Hay muchas enfermedades que pueden evitarse cambiando
hábitos y destinando los recursos necesarios de los aportes que los ciudadanos
hacen al estado y las empresas privadas prestadores de servicios públicos.
Un aspecto fundamental socio-ambiental, está vinculado al gran desafío que tiene
hoy la humanidad en relación al acceso al agua potable, un derecho humano
reconocido por las Naciones Unidas en el año 2010. El cuerpo humano está
compuesto en un 70% por agua y en consecuencia el agua que bebamos
repercutirá sobre la salud de las personas. Además, es fundamental para la
higiene personal, cocinar y el funcionamiento de los servicios sanitarios. En el
mundo, mueren millones de personas por enfermedades causadas por consumo
de agua no segura o por no tener acceso en cantidades suficientes siendo esta
una tarea urgente que debemos encarar para erradicar este problema de la faz de
la tierra.

En materia energética, debemos transformar la matriz internacional basada en la
producción, comercialización y consumo de combustibles fósiles y avanzar hacia
una sociedad global de bajas emisiones en carbono para hacer frente al cambio
climático que amenaza al planeta y lentamente o de golpe a nuestra propia
especie humana. Y se deberá dar impulso a las fuentes limpias y renovables como
el sol, el viento o el movimiento de las olas aprovechando para su desarrollo los
recursos energéticos hoy disponibles.

Será también, una oportunidad para replantear de que manera los viejos sistemas
de enseñanza se adaptan a los cambios tecnológicos de la era digital y llevarlas a
las aulas. Existen hoy en este campo, numerosos ejemplos y experiencias en todo
el mundo sobre las soluciones que la informática provee para derribar fronteras
educativas. Un estudiante puede hacer hoy sin moverse de su casa a través de la
educación a distancia una materia en una escuela o universidad que a esta a
cientos o miles de kilómetros. Al mismo tiempo, los docentes y profesionales
pueden exportar conocimientos ofreciendo cursos en el exterior y generar divisas
para sus respectivos países.

Pero en materia educativa, no solo se trata de dotar de infraestructura,
equipamiento y tecnologías sino también de educar en valores y formar a las
personas con herramientas para relacionarse con el mundo exterior. La búsqueda
de una sociedad más igualitaria, pacífica, empática, solidaria y amigable con la
naturaleza debe estar al tope de las transformaciones educativas y la preparación
de los jóvenes para los empleos del futuro deberá ser también prioritario.
Sumando a ello, la importancia del desarrollo científico y tecnológico, la creación
de mecanismos de libre acceso a determinadas patentes y el impulso a
plataformas colaborativas entre empresas privadas, el estado, las universidades y
los centros de investigación en áreas claves para el destino de la población
mundial.

En términos políticos, se deben establecer relaciones pacíficas entre las naciones
para generar un cambio cultural a nivel global. Y poner en marcha mecanismos
para la aplicación del principio del derecho internacional de responsabilidades
comunes pero diferenciadas donde los que más tienen más paguen. Se deben
tender puentes de solidaridad y no de competencia entre los países dejando atrás
las épocas de las cuantiosas sumas destinadas a financiar la industria
armamentística y orientarlas a enfrentar los desafíos más urgentes de nuestra
casa común.

Sin dudas, el mundo está en alerta y habrá que esperar cómo se desarrollan los
acontecimientos en esta era en donde la sociedad se encuentra más globalizada e
interconectada que nunca en la historia de la humanidad. En lo inmediato, se
están tomando medidas para enfrentar la crisis y la emergencia. Pero mientras
tanto, tenemos la obligación de ocuparnos y preocuparnos por el post-
coronavirus imaginando escenarios, posibilidades y salidas para construir una
sociedad mejor en el futuro.

Por Jorge Cuello - Abogado y Docente de Derecho Ambiental de la UBA