Opinión Por Claudio Rosso Jueves, 6 de Febrero de 2020

Ventajas y beneficios del proyecto sobre la ley de góndolas

El proyecto de ley de góndolas que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados, y se espera sea aprobado por el Senado en el transcurso del mes de febrero en las sesiones extraordinarias, traerá grandes beneficios para el conjunto de la sociedad.

Jueves, 6 de Febrero de 2020
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El proyecto viene a poner fin a una serie de prácticas desleales y anticompetitivas que vienen desarrollando conjuntamente desde hace años las grandes cadenas de supermercados minorista y los principales proveedores de productos alimenticios y de consumo masivo. Ambos sectores realizan acuerdos de exclusividad y distribución de espacios en góndolas, obstaculizan la venta de productos de MIPYMES e imponen precios mínimos de venta elevados.

Como todos saben las prácticas mencionadas causan un grave perjuicio a los consumidores argentinos que todos los días acuden a las góndolas de los supermercados a comprar productos para satisfacer sus necesidades básicas y también afectan a los pequeños proveedores de productos que son excluidos y no tienen acceso a las góndolas de los supermercados.

El proyecto a través de sus diversas disposiciones traerá varios e importantes beneficios a las MIPYMES, los sectores que pertenecen a la economía popular, campesina, agrícola e indígena y a los consumidores, que tanto se los ha descuidado y golpeado durante los últimos años.

En primer lugar y de manera inmediata luego de su aprobación e implementación, el proyecto beneficiará a las MIPYMES. Entre sus disposiciones el proyecto obliga a los supermercados a contar con al menos cinco proveedores para cada categoría de productos y prohíbe que un sólo proveedor ocupe más del 30% del espacio de las góndolas que comparte con productos similares de otros proveedores. Esto en la práctica implicará que los grandes proveedores de alimentos y productos de consumo masivo ya no podrán monopolizar las góndolas cómo lo hacen hoy en día.

Los supermercados tendrán que ofrecer productos de distintos proveedores y deberán destinar un 25% del espacio de las góndolas, y un 50% de las islas de exhibición, a productos comercializados por MIPYMES. Al tener acceso a las góndolas de los supermercados, los productos de las MIPYMES serán adquiridos por los consumidores logrando así posicionarse en el mercado en el que compitan.

Lo mismo sucederá con los proveedores de los sectores de la economía popular, agricultura familiar, campesina e indígena. Actualmente los productos fabricados por estos sectores se encuentran totalmente excluidos del mercado y su visibilidad en las góndolas de los supermercados es nula. Esta situación injusta se acabará con la ley de góndolas que obligará a los supermercados a destinar un 5% del espacio de sus góndolas a los productos comercializados por estos sectores marginados.

En ambos casos, la incorporación y acceso de los productos de las MIPYMES, y los sectores de la economía popular, agricultura familiar, campesina e indígena a las góndolas de los supermercados reactivará la economía. En la medida que sus productos se hagan conocidos por los consumidores, su demanda y consecuentes ganancias aumentarán. Esta circunstancia obligará a estos sectores a incrementar su producción para satisfacer la demanda de los consumidores. Para ello, deberán contratar personal con lo que se generarán mayores puestos de trabajo. En otras palabras, se generará un ciclo virtuoso que inevitablemente reactivará la economía tan vapuleada y estancada de estos últimos años.

Por su parte, la lucha libre y sana entre los grandes proveedores, las MIPYMES y los sectores de la economía popular, la agricultura familiar, campesina e indígena aumentará notoriamente la competencia. Como consecuencia de ello, los principales proveedores no podrán aumentar indiscriminada y arbitrariamente el precio de sus productos ya que perderán ventas y presencia en las góndolas de los supermercados cuando los consumidores prefieran adquirir los productos de la competencia más baratos.

Como resultado, los supermercados podrán adquirir productos de diferentes proveedores a precios más competitivos y los consumidores (una vez por todas) saldrán beneficiados al tener mayores opciones de productos para elegir en las góndolas a precios más competitivos. Los consumidores notarán una mejoría en su poder adquisitivo al poder adquirir mayor cantidad de productos que hoy en día con la misma cantidad de dinero.

A esta altura se puede observar con nitidez que los beneficios y ventajas que traerá la ley de góndolas son muchos y muy importantes. Ello hace imperiosa su rápida aprobación por el Senado e implementación por el Poder Ejecutivo y la respectiva autoridad de aplicación.

No obstante lo anterior, en los últimos días se han vertido una serie de argumentos y críticas que tratan de menospreciar el proyecto de ley de góndolas con la única finalidad de lograr que esta no se apruebe o, en su defecto entorpecer su tratamiento y demorar su aprobación por la Cámara de Senadores.

Así se ha dicho que los altos y desmedidos precios de los productos alimenticios y de consumo masivo son sólo el resultado de la alta concentración que hay en la industria proveedora de dichos productos (cuándo esta es una de las tantas causas de los precios excesivos) y que no es el instrumento adecuado para "resolver el problema". También se manifestó que la ley de góndolas generará un aumento en los costos de los supermercados y proveedores, incrementará los costos de reposición y generará desabastecimiento.

Todos estos argumentos y críticas infundadas son realizadas justamente por los sectores que se verán afectados por la ley de góndolas. Ello no es casualidad, ya que son dichos sectores los que perderán su hegemonía y privilegios y ya no podrán realizar las prácticas desleales y anticompetitivas que estaban acostumbrados a realizar sin sufrir ningún tipo de perjuicio ni penalidad. Estos sectores tuvieron ganancias extraordinarias en los últimos años a costa de los consumidores que estaban obligados a convalidar, sin tener otras alternativas, los altos e irrazonables precios de sus productos. Dichos sectores son también los mismos que excluyeron y marginaron de las grandes cadenas de supermercados los productos de los pequeños proveedores.

Todo ello ya no sucederá una vez que se apruebe el proyecto de la ley de góndolas.


Por Claudio Rosso, asesor en Competencia.