Tecnología Agravio se paga Viernes, 16 de Febrero de 2018

Ojo con lo que publicás en las redes: te pueden condenar

En un fallo inédito, la Justicia Nacional sentenció a una mujer a cumplir 150 horas de tareas comunitarias y a publicar la resolución en diarios de gran tirada, por calumniar e injuriar a un hombre vía Twitter. Marca un precedente jurisprudencial importante.

La aparición de las redes sociales cambió sideralmente el modo de comunicarse y relacionarse de la sociedad. Si bien pueden utilizarse para generar situaciones beneficiosas ya sea a nivel global, sectorial o personal; también figuran como una peligrosa arma para cometer daños, en algunos casos irreparables.

En un fallo inédito para la Argentina, la Justicia Nacional de la Ciudad de Buenos Aires condenó a una mujer a realizar 150 horas de tareas comunitarias por “calumniar e injuriar” a un hombre a través de Twitter.

La resolución fijó un precedente para los casos de agravios entre particulares en las redes sociales, que hasta el momento no eran tipificados como un delito y estaban exentos de castigo penal y económico. Aunque el Código Penal –en sus artículos 109 y 110- tipifica el delito de ‘calumnias e injurias’, nunca había sido aplicado para agravios vertidos en ese tipo de plataformas.

La causa judicial se inició el 3 de mayo del año pasado con la presentación de una querella por parte de Marcelo Frydlewskym, quien se sintió “agraviado” a raíz de una serie de tuits publicados por Mónica Lang.

El abogado del demandante, Jorge Monastersky, celebró el fallo y advirtió que “de ahora en más los tuits con agravios no serán gratuitos”.

En noviembre pasado, según dijo, se celebró la audiencia de conciliación prevista para este tipo de delitos y en la oportunidad la querella solicitó a Lang que se retracte a través de la publicación por tres días en dos diarios de circulación nacional. El querellante también exigió el pago de una suma importante de dinero y aseguró que lo donaría a una entidad de bien público.

Long, según el fallo emitido el 6 de febrero pasado, “contestó que no tenía los medios para afrontar dicha suma” y a partir de esa situación la querella solicitó al juez del tribunal 22 de la Capital Federal, Ángel Gabriel Nardiello, que la mujer realice 150 horas de tareas comunitarias en una entidad de bien público.

Durante la audiencia “se hizo alusión a que hay que tomar conciencia de que acusar falsamente a una persona de la comisión de un delito en las redes sociales, en este caso Twitter, es un hecho grave que causa un gran daño en lo personal y profesional a una persona y que la justicia no puede permitir que estos hechos sigan sucediendo y que no tengan consecuencias”, señaló el abogado.

En su sentencia, Nardiello sobreseyó a la imputada de un castigo económico, pero le impuso 150 horas de tareas comunitarias en el Centro Cáritas más cercano a su domicilio y le exigió publicar la parte resolutiva de la sentencia durante tres días seguidos en dos diarios de importante tirada, uno de ellos en día domingo.

Para Monastersky, el fallo fijó “un antes y un después en la jurisprudencia de Argentina, lo que deja claro que si acusás a una persona escondiéndote en las redes sociales no es más gratis, tendrás que pagar y/o en su defecto trabajar para mínimamente reparar el daño ocasionado”.

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