Tecnología Retraso Sabado, 27 de Octubre de 2012

Alertan por insuficiente inversión en tecnología en América Latina

América Latina y el Caribe tienen un gran retraso en los aspectos de innovación, ciencia y tecnología que precisa de políticas públicas y un apoyo del sector privado para impulsar desarrollo de la economía del conocimiento.

Así lo señala la Red Interamericana de Competitividad (RIAC) en su informe “Señales de competitividad de las Américas”, presentado ocasión de celebrarse el sexto Foro de la Competitividad de las Américas en la ciudad de Cali.

El documento resume las experiencias de aplicación de los diez principios generales de la competitividad acordados en el último foro de Santo Domingo, en 2011, y analiza el panorama de la innovación en Latinoamérica y el Caribe.

En ese estudio, el Banco Interamericano para el Desarrollo (BID) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) remarcaron en forma conjunta el retraso de la región en cuanto a la inversión en investigación y desarrollo (I+D).

“América Latina invierte en I+D un porcentaje del producto interno bruto (PIB) que es menos de la cuarta parte de lo que destinan los países desarrollados”, indicó la Cepal, algo que la entidad financiera confirma en cifras recogidas por la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT).

De acuerdo con esos números en 1999 las inversiones en I+D de América Latina y el Caribe equivalían al 0,55 por ciento del PIB, mientras en 10 años después alcanzaban el 0,69 or ciento; mientras que en los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) se incrementaron del 2,16 por ciento al 2,40por ciento en ese mismo lapso.

Al interior de la región también  por ciento de la inversión en I+D de toda América Latina y el Caribe fue hecha por Brasil llegando al 1,09  por ciento del PIB.

De acuerdo con la Cepal, el mayor país sudamericano actualmente dedica al I+D el 1,2 por ciento de su PIB, mientras que en las naciones centroamericanas centroamericanos el porcentaje apenas llega 0,1 por ciento.

Esta realidad, según el BID genera “grandes desafíos para el Estado y plantea la necesidad de una evolución en las políticas públicas y en las capacidades institucionales para apoyar la innovación”.

La financiación de la I+D, señala el Banco, “sigue concentrada en instituciones públicas” del Gobierno o Universidades hasta el punto de constituir el 59 por ciento del total, frente al 35 por ciento que suponen sus contribuciones en los países de la OCDE. Sumado a ello señala que la  cooperación del sector privado con estas instituciones es no es todo lo eficiente que debería lo que contribuye a que sea más difícil disminuir la brecha.

Una causa de ello, según el BID, puede ser el escaso reconocimiento por parte de las empresas de la importancia de la investigación para el aprendizaje y la innovación.

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