Sociedad · Jueves, 25 de Enero de 2018

Mendoza: muerte de cóndores equivale a eliminar la población argentina

Los 34 especímenes que perecieron envenenados en Malargüe representan el 0.51 por ciento del total de la especie en peligro de extinción. Expertos afirman que la pérdida genera un daño muy difícil de subsanar. Mirá el video.

La pérdida de 34 cóndores envenenados en la localidad de Los Molles, en el departamento mendocino de Malargüe, “equivale a eliminar a casi toda la población argentina del mundo”, advirtió el Grupo de Investigaciones en Biología de la Conservación (Grinbic), un equipo del Conicet que trabaja en su preservación.

En el video titulado ‘La tragedia de los 34 cóndores: ¿Qué significaría en términos humanos una matanza así?’, los investigadores demostraron que la muerte de esos ejemplares representa el 0,51 por ciento del total de la especie (6.700 cóndores a nivel mundial), lo que “equivale a que 37.485.000 personas pierdan la vida”.

Esta semana nos enteramos de la mayor tragedia conocida en tiempos recientes. Considerando la historia natural y demografía de la especie, es muy difícil que sus poblaciones se puedan mantener frente a semejante amenaza y esas tasas de mortalidad”, posteó Grinbic en su perfil de Facebook.

Es un evento que podríamos llamar ‘catastrófico’ en la especie. Argentina tiene una población de cóndores que venía en proceso de recuperación gracias al trabajo de varias organizaciones y el Estado”, aseguró por su parte el director de Fundación Vida Silvestre, Manuel Jaramillo.

Consultado sobre la causa de las muertes, el especialista opinó que “no parece haber sido por uso de agroquímicos en el campo. Es un cuadro claro, parecía una trampa”. “Debemos tener urgentemente planes de control y monitoreo de los productos tóxicos del agro”, afirmó.

En tanto, el puestero detenido en la causa fue imputado por “daño agravado por uso de sustancia venenosa e infracción a la Ley de Fauna”, aunque se le otorgó prisión domiciliaria.

Sergio Lambertucci, investigador del Conicet y Grinbic, informó que “un cóndor pone un solo huevo cada dos años y ser adulto le lleva seis años, por lo que recuperar esta pérdida tomará mucho tiempo”, agregó.

Treinta de los ejemplares envenenados eran adultos, por lo que el perjuicio en la especie es aún mayor, ya que hay que contabilizar a las crías que quedaron huérfanas.

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