Opinión
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Opinión Por Luciano Rinaldi

El último prócer

Raúl Alfonsín fue un orador inigualable, un hombre de una honestidad e integridad inquebrantables, y el más valiente de los presidentes argentinos. A ocho años de su muerte, en tiempos de relaciones espurias entre negocios y política, de discursos autoritarios y antidemocráticos, de tanta frivolidad y tanta tilinguería, su ausencia física resulta desoladora.