Política Debate Lunes, 26 de Febrero de 2018

Cuando Alfonsín rechazó la cláusula anti aborto del PJ y la Iglesia

Corría el año 1994. Se ultimaban detalles de la reforma constitucional y el peronismo, presionado por el catolicismo, intentó incluir una cláusula que refería a la “protección desde la concepción”; pero la postura del ex presidente impidió que se avance en esa materia.

Lunes, 26 de Febrero de 2018

La apertura de la discusión sobre la despenalización del aborto en Argentina trajo a colación los escasos antecedentes con los que cuenta el país respecto a ese sensible tema en materia legislativa. La dura posición de la Iglesia al respecto ha sido siempre un escollo para los presidentes a la hora de intentar abordar alguna reglamentación en cuanto a la punibilidad o no de la interrupción del embarazo.

Previo a ser electo como primer presidente desde el retorno a la Democracia, Raúl Alfonsín concibió un proyecto propio con el objetivo de regular el aborto, contemplando su despenalización en casos de violación, de grave riesgo de muerte para la madre, o de embarazos problemáticos. Incluso iba más allá, cuando por aquel entonces declaró: “No puede ser la cantidad de chicas y mujeres que mueren o quedan graves después de intentos de aborto hechos en las peores condiciones médicas e higiénicas”, discurso muy utilizado por estos días por quienes defienden la nueva iniciativa. Sin embargo, una vez como Jefe de Estado le costó promover una idea quizás muy progresista para la época.

No obstante, en 1994, cuando se discutían detalles de la reforma constitucional, Alfonsín impidió que el PJ –bloque mayoritario- incluyese en la reforma una enmienda que establecía la protección de la vida “desde el momento de su concepción”.

La postura del dirigente radical era tan firme, que incluso abandonó la asamblea constituyente cuando –fundamentalmente- el ministro de Trabajo Rodolfo Barra insistía en la incorporación de la cláusula anti aborto. El ex juez supremo mantenía fuertes vínculos con la Iglesia, que en definitiva era la que estaba detrás de ese texto.

Tal como reseña el Diario Clarín, al ex presidente debieron “frenarlo” Jorge Yoma, Carlos Corach y Eduardo Menem, cuando aquél encaraba hacia la salida de la Universidad santafesina. El peronismo conocía que sin el apoyo del radicalismo se caía la reelección de Carlos Menem y la modificación de la Carta Magna.

Finalmente, la polémica enmienda quedó afuera del texto final y se acordó un texto del cual Alfonsín dijo que “podría estar perfectamente vinculada a la legislación de un país que acepta el aborto, como es Suecia, y también podría estarlo a la de un país como Irlanda, que lo prohíbe”. Se trata del inciso 23 del artículo 75 de la Constitución, el cual encomienda al Congreso a “dictar un régimen de seguridad social especial e integral en protección del niño en situación de desamparo, desde el embarazo hasta la finalización del período de enseñanza elemental, y de la madre durante el embarazo y el tiempo de lactancia”.

Años más tarde, Alfonsín se referiría a aquella situación en un artículo publicado también por Clarín:

“Nuestro Código Penal, a pesar de su dureza, establece en su artículo 86 limitaciones a la punibilidad del aborto.

Soy católico, pero no puedo aceptar moralmente que en caso de grave riesgo de muerte para la madre, que incluso puede tener otros hijos que la necesitan para su educación, se opte por dejarla morir. Tampoco puedo aceptar que en caso de violación, la futura madre no tenga derecho a abortar.

¿Y qué decir del caso del embarazo de un anencefálico (niño sin cerebro y casi sin cabeza)? ¿Debe esperar la madre nueve meses para parir un niño que morirá en pocas horas?

Miles de mujeres pobres mueren víctimas de los efectos generados por la realización de abortos sin atención médica. Otras tienen niños escuálidos que no podrán alimentar. En este caso, la responsabilidad es del Estado, por la carencia de educación sexual y de la falta de atención médica adecuada. Es necesario proteger a las madres y al futuro niño, como lo establece la reforma de 1994 de la Constitución Nacional. Esta será la mejor forma de evitar el aborto, quizás una de las más grandes tragedias que puede sufrir una madre.

Nadie puede decir ‘yo estoy a favor del aborto o ‘a favor del divorcio’, pero hay casos en que debe reconocerse el derecho a ellos”.

Un visionario, al que bien podría atribuírsele este nuevo impulso del debate sobre la despenalización del aborto en Argentina.

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