Opinión Festejo Patrio Jueves, 31 de Mayo de 2018

Efemérides del 25 de Mayo

Por Alejandra Venditti. Conmemoración de la Revolución de Mayo de 1810. Gesta patria que puso fin al sistema de gobierno representativo de la corona de España.

Jueves, 31 de Mayo de 2018

El 25 de mayo de 1810 en el virreinato del Río de la Plata se estaba llevando a cabo un cambio del sistema de gobierno. Hasta ese momento la autoridad máxima la ejercía el virrey designado por el rey de España. En ese momento la autoridad local estaba a cargo de Baltazar Hidalgo de Cisneros en representación de Fernando VII.

Y ¿cómo era Buenos Aires por aquella época? No estaba considerada una ciudad importante sino todo lo contrario, con pocos habitantes apenas unos cinco mil, se la conocía como la "pequeña aldea". La forma de vida era sencilla pocas calles en torno de la plaza central, sin iluminación ni recolección de residuos, construcciones precarias de adobe en los alrededores y sin ningún orden. Pocos avances aunque significativos comenzaron a efectuarse entrados ya en los años 1700 como la creación del Real Colegio de San Carlos en 1772, pero será con la creación oficial del virreinato del Río de la Plata el 27 de octubre de 1777 cuando comenzará a florecer. La situación geopolítica de las colonias inglesas del norte del continente estaban cambiando, los movimientos independentistas de Estados Unidos respecto del Reino Unido y los intereses de éstos e incluso de los portugueses de apropiarse de nuevas tierras hacían temer a la madre patria que o fueran invadidas o se independizaran. Consideraron que la subdivisión de las colonias en organizaciones más pequeñas las tornaría más manejable para bloquear alguna de las aspiraciones por lo que dividen el virreinato del Alto Perú y crean el del Rio de la Plata conocido como el de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, integrado por lo que hoy es Paraguay, Uruguay, norte de Chile, Argentina, Bolivia, Islas Malvinas e incluso unas islas africanas que fueron cedidas por Portugal en 1777. Buenos Aires pasa a ser la capital del nuevo virreinato y Vértiz, hasta ese momento gobernador se convertirá en virrey. La pequeña ciudad, a partir de la redesignación se transformó en un punto comercial importante sobre todo en el comercio de carnes y cueros, que derivó en un fuerte empuje de la economía local. Pero el aumento de la piratería en todas las rutas atlánticas tradujo el esplendor económico en un incremento los costos de las mercaderías que llegaban a Buenos Aires debido a que los barcos requerían custodia militar incrementando los gastos a la corona. A su vez el monopolio impuesto entre España y Buenos Aires fue otro obstáculo que perturbó los intereses de los comerciantes de la colonia viendo afectadas sus ganancias. La ubicación austral de Buenos Aires fue uno de los inconvenientes que agudizó el problema en la región porque al no contar con riquezas en oro y plata que hiciera más atractivo el viaje, la mercancía que llegaba del viejo mundo era escasa y costosa dando lugar al aumento del contrabando de manera significativa. Ante este conflicto surgieron dos alternativas contrapuestas. Por un lado los partidarios del libre mercado para comerciar con otros países sin pasar por la triangulación hispana, como lo manifestaba el Dr. Mariano Moreno -con sus ideas innovadoras- y por otro lado los comerciantes locales que no querían ver disminuidas sus ganancias y mantener la situación sin cambios.

Además de las causas económicas las ideológicas influirán en la revolución de mayo. La rebelión iniciada en el Alto Perú por José Gabriel Condorcanqui Noguera más conocido como Tupac Amaru II motivó el cuestionamiento de la autoridad real. El líder encabezó las primeras luchas anticoloniales en América entre 1780 y 1783 en la ciudad de Cusco, Perú en rechazo al mal trato y abuso de las autoridades españolas con los habitantes originarios de la región. Acaudalado comerciante mestizo que luego de recibir una refinada educación criolla, se identificó con su origen inca utilizando su lengua nativa, adoptó ese conocido nombre en honor a sus antepasados y se auto proclamó rey Inca. Luchó para obtener reconocimiento y mayores beneficios a sus congéneres sin buenos resultados. Considerado un enemigo de la colonia fue condenado a muerte luego en una sentencia dictada sin que ejerciera defensa alguna. Una vez apresado en su ciudad natal se ejecutó la brutal sentencia en la plaza pública en frente a su esposa e hijos. Otro hecho significativo ocurrido en la misma época fue la revolución francesa de 1789 que importó el quiebre del sistema monárquico, consagrando la división de poderes como forma de gobierno. Este nuevo escenario político determinó otro factor de lucha, el eje del poder se encontraba en la soberanía del pueblo.


Debemos tener en cuenta que para América las autoridades de los virreinatos eran designadas exclusivamente por la corona sin el conocimiento de los inconvenientes que se presentaban en la región. Los españoles locales, cuyas opiniones no eran tenidas en cuenta y fortalecidos por la nueva posición económica, esperaban el momento oportuno para acceder al poder. Con un enrarecido clima general por las nuevas ideas que estaban llegando a la región y la crisis comercial en el Rio de la Plata, surgieron voces partidarias de la autonomía local, los patriotas. Sin embargo, los que pretendían seguir manteniendo el reconocimiento del reinado de España, los realistas, tenían sus adeptos. 1806 y 1807 Buenos Aires, sin el apoyo de España, había logrado defenderse de las invasiones inglesas, victoria que avivó los ánimos independentistas. La milicia criolla salió fortalecida luego de la fallida invasión y se creó el Regimiento de Patricios liderado por Cornelio Saavedra que tuvo una significativa actuación.

De todas maneras la lucha por la independencia aún estaba débil. Luego de las invasiones inglesas al Virrey Sobremonte no le permitieron volver a hacerse cargo de sus funciones y será reemplazado por Santiago Antonio Maria de Liniers y Bremond que había logrado amplia notoriedad en la defensa de la colonia. Hacia fines 1808 llegó la noticia al puerto de Buenos Aires que España había sido tomada por los franceses y un nuevo rey se encontraba en el trono. Esa noticia significó un duro cuestionamiento contra Liniers quien fue acusado de nepotismo por el gobernador de Montevideo Francisco Javier de Elío y de actuar en favor de los franceses. Como no pudo demostrarse tal acusación, mantuvieron el respaldo desde Buenos Aires pero en la ribera de enfrente una rebelión fue promovida por el alcalde y comerciante español Álzaga pretendiendo destituirlo, hecho que importó un quiebre político con Buenos Aires. Para finalizar con estos disturbios desde la Junta Suprema de Sevilla, órgano ejecutivo y legislativo español durante la invasión napoleónica, envió al virrey Baltazar Hidalgo de Cisneros y de la Torre arribando a estas costas en 1809 en reemplazo de Liniers. Las directivas impartidas fueron reorganizar la milicia española para evitar nuevos levantamientos y detener a los partidarios de Liniers. Los militares porteños manifestaron su descontento ante la designación del nuevo virrey. En cuanto a los inconvenientes económicos locales Cisneros aceptó la propuesta de Mariano Moreno de libre comercio favoreciendo la ruta comercial inglesa con los ganaderos locales. La medida lejos de ser aceptada por los comerciantes españoles solicitaron su anulación y por el contrario los ingleses locales molestos hicieron sentir su posición de aliados con la corona española que plantearon una revisión. Para que la situación se calme Cisneros propuso una prorroga al libre comercio con los ingleses hasta el 19 de mayo de 1810.

En la semana de mayo de ese año llega a Buenos Aires la información sobre la disolución de la Junta Suprema Central de Sevilla, inmediatamente Cisneros lanzó una proclama sosteniendo que las colonias se encuentran bajo el poder de los reyes católicos, pese a la situación peninsular.

Si bien Fernando VII reinó en España hasta mayo de 1808 en que fue puesto prisionero por la invasión napoleónica, algunos de los españoles en América pretendían continuar bajo la tutela borbona. Como forma de lograrlo propusieron a la Infanta Carlota Joaquina, hermana del rey depuesto, para estar al frente de las colonias debido a que existía una ley hispana que la habilitaba para asumir esa función. Esta idea fue apoyada por importantes figuras locales como Manuel Belgrano, Hipólito Vieytes, Antonio Beruti, Juan José Paso, Juan José Castelli pero no la aceptaban ni los criollos moderados como Saavedra ni los más revolucionarios como Mariano Moreno.

Por supuesto que los independentistas comenzaron a reunirse en la casa de Nicolás Rodríguez Peña. Entre otros estaban Manuel Belgrano, Castelli, Berutti, Díaz Vélez, Viamonte, French y Cornelio Saavedra que fue convocado especialmente desde San Isidro. De esta reunión se presentó un petitorio solicitando al virrey convocar a un cabildo abierto. Primero lo rechaza pero luego permite que se convoque para el 22 de mayo. El 21 algunos desconfiados en que se celebrase la audiencia repartieron invitaciones a influyentes vecinos para que participen de ella. La convocatoria tenía como finalidad reconocer la legitimidad o no del rey y en su orden del virrey. Dos eran las posturas a debatirse el 22, los partidarios de la continuidad de Cisneros y aquellos que querían la creación de una junta de gobierno. Comenzó la sesión con no más de 250 presentes de los 400 invitados a las 9 am; luego de varias intervenciones se puso a consideración la propuesta de Cornelio Saavedra que el virrey Cisneros cesara su mandato y delegara la autoridad de manera provisoria en el Cabildo hasta tanto se reunieran los diputados del interior en una nueva asamblea. La votación que se llevó a cabo al día siguiente fue la que se impuso con 155 contra 69. El 24 de mayo se constituyó una Junta presidida por el virrey Cisneros con cuatro integrantes o vocales, dos criollos Saavedra y Castelli, y dos españoles Juan Nepomuceno Solá (sacerdote español) y José Santos Incháurregui (comerciante español). Cuando la noticia fue pública, los patriotas manifestaron su total rechazo. Reunidos nuevamente en la casa de Rodríguez Peña, Manuel Belgrano, Castelli, Díaz Vélez, Chiclana, Mariano Moreno entre otros, proponen para calmar los ánimos de los militares sublevados y de los autoconvocados en la plaza, solicitarle a Cisneros la renuncia y convocar una nueva audiencia pública para el día siguiente. En la mañana del 25 un grupo de manifestantes comienzan a concentrarse nuevamente y presentes en la Plaza de la Victoria - actual de Mayo- French y Berutti reparten insignias representativas del clamor popular, la formación de un nuevo gobierno y la renuncia de Cisneros. En la audiencia convocada desde las 9 de la mañana, una parte plantea la represión y dispersión por la fuerza del grupo reunido en la plaza pero los militares desoyen la orden. Ante tal agitación popular y viendo Cisneros que perdió autoridad decide presentar la renuncia. Este paso permitió la creación de un gobierno provisional como fue la Primera Junta de gobierno. Así la Junta Provisional Gubernativa de la capital del Rio de la Plata nació para regir el destino de estas tierras en representación del gobierno de España. Su sede estaría emplazada en el Fuerte de Buenos Aires, residencia del virrey, donde hoy se encuentra la casa de gobierno. La Primera Junta proclamó la soberanía popular, en concordancia con las nuevas ideas políticas, actuar en representatividad de las provincias y la publicidad de los actos de gobierno. Si bien se mantuvo el reconocimiento del rey Fernando VII, lo cierto que este nuevo gobierno se basó en la doctrina jurídica de Castelli o de "retroversión de la soberanía" que establecía que ante la ausencia de la autoridad real es el pueblo quien asume la soberanía y el derecho que tiene el pueblo de conferir la autoridad a quien más considere apto para ejercerla, desconociendo a la Junta Suprema Central de Sevilla.

Encabezado del acta de creación de la Primera Junta

"En la muy noble y muy leal ciudad de la Santísima Trinidad, Puerto de Santa María de los Buenos Aires, a 25 de mayo de 1810: sin haberse separado de la Sala Capitular los Señores del Exmo. Cabildo, se colocaron a la hora señalada bajo el de docel, con sitial por delante, y en él la imagen del Crucifijo y los Santos Evangelios; y comparecieron los Señores Presidente y Vocales de la nueva Junta Provisoria gubernativa, D. Cornelio de Saavedra, Dr. D Juan José Castelli, Licenciado D. Manuel Belgrano, D. Miguel de Azcuénaga, Dr. D. Manuel Alberti, D. Domingo Mateu y D. Juan Larrea; y los señores Secretarios Dr. D. Juan José Passo y Dr. D. Mariano Moreno, quienes ocuparon los respectivos lugares que les estaban preparados, colocándose en los demás los prelados, Jefes, Comandantes y personas de distinción que concurrieron (.)

El nuevo gobierno estuvo integrado por nueve miembros, siete criollos y dos españoles, equivalía a representar los diferentes sectores de la sociedad militares, comerciantes, abogados y sacerdote.

Como presidente fue designado Cornelio Judas Tadeo Saavedra y Rodríguez, comerciante y militar rioplatense, educado en el colegio Real de San Carlos. Fue síndico procurador general, algo así como el defensor del pueblo y en 1801 fue electo alcalde de segundo voto. Tuvo una importante participación en la segunda invasión inglesa, al mando del regimiento Patricios con la participación de unos 500 hombres y luego comandará el cuerpo de Patricios en el motín de Álzaga. En la Junta de Gobierno su función será más de mediador que impulsor de medidas revolucionarias. Los vocales fueron: Juan José Castelli, abogado y político rioplatense, primo hermano de Manuel Belgrano. Cursó sus estudios en el colegio Real de San Carlos y luego jurisprudencia en la Universidad de Chuquisaca. De regreso por Buenos Aires, abrió su estudio de abogados y tuvo como socio a Hipólito Vieytes. Fue partidario de las ideas carlotistas que compartía junto a su primo Belgrano. Junto a Cornelio Saavedra serán las figuras más importantes de esos días. Manuel Belgrano militar, diplomático, economista, abogado rioplatense, nació en 1770 en lo que es hoy la Av. Belgrano 430 a metros del Convento de Santo Domingo, actual mausoleo de sus restos; descendiente por línea materna del conquistador español Irala, y por línea paterna un destacado comerciante italiano, tuvo una activa participación en las luchas por la independencia, creará la bandera patria en el año 1812. Será General del Ejército del Norte que comandará la Segunda Campaña Auxiliadora al Alto Perú, dirigirá el Éxodo Jujeño y librará las triunfantes batallas contra los realistas de Tucumán y Salta. Al apoyar las ideas monárquicas fue fundador de la corriente del carlotismo y coincidía con las ideas del libre comercio. Miguel de Azcuénaga militar y político rioplatense nacido en 1754, fue el primer gobernador intendente de la ciudad Buenos Aires en el año 1812, tendrá una actuación como Jefe del Estado Mayor y participará en el Congreso de Tucumán. Cuando falleció la quinta que era de su propiedad en la zona de Olivos fue heredada por Carlos Villate Olaguer quien la donará con la condición de que se convierta en la residencia presidencial, hoy conocida como la Quinta Presidencial de Olivos. Manuel Maximiliano Alberti sacerdote nacido en Buenos Aires, ordenado en Córdoba, adhirió a las ideas revolucionarias de Mariano Moreno. Domingo Matheu comerciante, piloto naval español, obtuvo el permiso real para comerciar con las colonias y se radicó en Buenos Aires siendo su comercio uno de los más importantes de la época. Luchó contra las invasiones inglesas, a partir de allí la política comenzó a gravitar fuertemente en su vida defendiendo las ideas independentistas. Luego de ser nombrado vocal de la primera Junta, será el Presidente de la Junta Grande en reemplazo de Cornelio Saavedra el 18 de diciembre de 1810. Juan Larrea, nacido en Cataluña fue un importante comerciante en cueros, vinos y azúcar, se dedicó a la política en el rio de la Plata con una participación muy activa a partir las invasiones inglesas. Fue junto con Matheu los únicos españoles nombrados en la Primera Junta. Además de los vocales estaban los secretarios, fueron dos: Juan José Paso, en realidad Juan José Esteban del Passo, nacido en el río de la Plata, educado en el colegio Monserrat en la provincia de Córdoba y luego instruido en leyes en la Universidad en la misma provincia. Apoyó las ideas del carlotismo de Manuel Belgrano. El otro secretario fue Mariano Moreno, rioplatense, educado en el Real Colegio de San Carlos, estudió leyes en la universidad de Chuquisaca, defensor de las ideas independentistas y del libre comercio. Fue un importante defensor de los derechos de las comunidades autóctonas influenciado por el espíritu de Tupac Amaru y su brutal persecución y muerte. Luchó para disolver dos importantes institutos hispanos que abusaban de los nativos, la mita y el yanaconazgo. Luego de traducir el libro "El contrato social" , de Rousseau, de regreso en Buenos Aires lo publicará en el diario local, La Gazeta de Buenos Aires, con una editorial de su autoría que señala: "Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía". Formó parte de la Real Audiencia de Buenos Aires, el más alto tribunal en la colonia, un cargo que si bien no era importante le dio sí un gran prestigio y honor y la posibilidad de continuar ejerciendo su profesión, actividad que le permitió el reconocimiento respecto de sus ideas y la vinculación con sus pares ideológicos.

La Primera Junta nació con una problemática ideológica bien definida, diferentes líneas de pensamiento deberían confluir en búsqueda de gobernar un territorio extenso con discrepancia de intereses. Los gradualistas como Saavedra pretendían mantener el status quo de ex virreinato con autoridades criollas; los carlotistas, como Belgrano, querían una monarquía parlamentaria y los independentistas como Moreno proponían la formación de un gobierno patrio.

Las primeras medidas fueron dictar su propio reglamento, convocar a los diputados de las provincias a un Congreso que se iría integrando a medida que llegaran del interior; se fundó la Gazeta de Buenos Aires para dar publicidad a los actos de gobierno, se fundó la Biblioteca Nacional y fomentó la educación primaria; se estimuló la atención de los indígenas; se creó la escuela Militar de Matemáticas para la formación de los jóvenes oficiales; se planificó la construcción de nuevos puertos para la exportación de productos regionales; para incentivar el aumento de la población se promovió la venta de tierras en las zonas fronterizas; se ordenó la detención de los ex virreyes Cisneros y de Liniers.

Es importante resaltar que el Cabildo de Buenos Aires nunca reconoció al nuevo gobierno, tampoco lo hizo Córdoba cuyo movimiento contrarrevolucionario lo dirigió el propio Liniers. A su vez en el mismo sentido se organizaron Potosí, Cochabamba, Chuquisaca, La Paz, Paraguay y Montevideo que resistieron la formación del nuevo gobierno. Desde la Primera Junta se ordenaron tres expediciones, una al Paraguay con la finalidad de someterla a la voluntad del nuevo gobierno, otra la auxiliadora al Alto Perú para expulsar a los realistas fieles al consejo de regencia de España y por último la Libertadora a la Banda Oriental para unirse a la junta.


A estas crisis debieron sumarse los enfrentamientos entre Saavedra y Moreno. Tal era la interna entre ellos que Moreno muy molesto por lo sucedido en una cena presentó ante la Junta un proyecto de Supresión de Honores cuando escuchó de algunos militares exaltar la figura de Saavedra brindándole honores y reverencias por considerarlo casi como nuevo rey. Exigió a partir de ese momento que el tratamiento honorario sea sólo para la Junta y no sus integrantes y además se estableció que todas las decisiones emanadas del presidente de la junta deberían llevar al menos la firma de alguno de los secretarios, es decir, se reservaba el derecho de veto.

A medida que llegaban los representantes de las provincias manifestaban sus opiniones respecto de la junta en recelo de la supremacía porteña. Moreno, partidario de constituir un Congreso General que sancionara una constitución, prefería no integrarlos por considerar dificultoso aunar criterios que atentarían contra la rapidez en la toma de decisiones del ejecutivo. Esta controversia fue sometida a votación y ganó por mayoría la incorporación de los diputados a la junta. Al perder Moreno, el 18 de diciembre de 1810 la Primera Junta fue reemplazada por la Junta Grande y Mariano Moreno presentó la renuncia. Solicitó posteriormente ser enviado en misión diplomática a Londres pero muere en altamar.

Alejandra Venditi

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