Opinión Radicalismo Miercoles, 14 de Marzo de 2018

A tres años de Gualeguaychú

Ya pasaron tres años de la convención que realizara la UCR en Gualeguaychú. Convención que definió el marco de alianzas electorales, posibilitando el surgimiento de la coalición electoral que llevó a la presidencia a Mauricio Macri.

Miercoles, 14 de Marzo de 2018

Por Matías Rodríguez (Convencional de UCR CABA)  

El Radicalismo es uno de los pocos partidos argentinos en el que las decisiones las toman los cuerpos orgánicos y que desarrolla elecciones internas para definir su funcionamiento. Y hasta la aprobación de las PASO, sus candidatos.

Dicho esto, cabe señalar que aquella convención no tuvo una diferencia abrumadora entre las distintas posiciones. Algunos queríamos continuar con UNEN, herramienta política esmerilada por Ernesto Sanz y Elisa Carrió. Que venía de obtener el 27% de los votos en la anterior elección de medio término. Otros querían conformar la coalición con el PRO y la Coalición Cívica. Y por último aquellos que pedían una alianza lo más amplia posible.

Hago este breve repaso porque vale refrescar la idea de que no había una sola manera de alcanzar el Gobierno. Tal vez elegimos la peor. 


Uno de los argumentos más rabiosos era que estaba en juego la República. El presidente Macri (que dice que los radicales no gobernamos), en su primer gesto importante a pocos meses de asumir nombró dos jueces de la Corte por decreto. Lo que desestima el compromiso republicano de nuestros socios electorales.

Otra idea muy enérgicamente esbozada era la posible obtención de Gobernadores, intendentes, senadores y diputados a lo largo de todo el país. Reduciendo nuestros objetivos a una mera sumatoria electoral. Un solo dato refuta esa ilusión óptica, el Radicalismo tiene menos diputados que antes.

Ninguno de los radicales podría pedir que a un gobierno constitucional le fuera mal. Lo difícil es pensar desde nuestra concepción humanista y socialdemócrata que las acciones de este gobierno puedan resultar en una mejor sociedad.

El giro desmedido de fondos a las obras sociales (manteniendo un sistema de salud corporativo y deficiente en mano de los sindicatos). La quita de las retenciones al sector agropecuario sin un proceso de suplantación de la renta, la quita de retenciones a las mineras, el aumento de tarifas. El progresivo desmantelamiento del Estado y sus funciones. Y el astronómico endeudamiento externo. ¿Qué tiene que ver todo esto con la UCR?


Es cierto que pueden convivir en una coalición visiones distintas, y el consenso hace que funcione para buscar la mejor idea. Pero Gualeguaychú no nos dio ni una coalición de Gobierno ni consenso. Nos dio un gobierno neoliberal que fagocita “gradualmente” a nuestros dirigentes y a nuestra estructura.

Todo ello sería una anécdota si el país estuviera mejor, porque por encima de las identidades partidarias, está el país que necesita urgentemente una sociedad y una economía más solidaria. Pero eso no ha sucedido.

Algunos no podemos festejar hoy. Lo que sí podemos es imaginar otro destino para la Argentina y un reencuentro de los radicales que creemos que el mercado no soluciona todo. Que el Gobierno busca la mejor calidad de vida de los ciudadanos y no la rentabilidad.

Vendrán otras convenciones en las que podremos devolverle al Radicalismo sus ideas.

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