Opinión Por José Bielicki Viernes, 26 de Febrero de 2016

Hay que volver a las fuentes doctrinarias del radicalismo

Moisés Lebensohn, uno de los líderes radicales que Bielicki propone rescatar.

Regresar a las fuentes doctrinarias del radicalismo para encarar la reconstrucción partidaria, que posibilitará afianzar su identidad en esta coyuntura política en la que la presencia de la UCR fue decisiva para el triunfo de Cambiemos pero ahora, en el gobierno, asume los costos pero tiene menguadas las responsabilidades en las decisiones del Ejecutivo.

Ha llegado el momento de reafirmar “nuestra profesión de fe doctrinaria, que es la esencia del pensamiento yrigoyenista y lebensohniano”, pero actualizándola a los nuevos tiempos.

Esta actualización debe tratar también buscar que vuelvan a las filas todos aquellos que se sientan identificados con nuestra ideología, con nuestra historia.

Esto permitirá revisar lo establecido en 1948 por la Convención Nacional ( oficializando el Programa del Movimiento de Intransigencia y Renovación) para el radicalismo, las bases de acción política, modernizarlas, actualizarlas, siguiendo el espíritu con el que se estructuraron en aquellos años, buscando la adecuación a los nuevos tiempos.

Hay que impulsar el inicio de una etapa de consolidación de la UCR en la que además se tiene que dar el acercamiento a sectores jóvenes que hoy en día están en el radicalismo, sobre todo en el interior del país, donde realmente es muy importante la presencia joven que hace bastante tiempo no teníamos. Hay una dirigencia joven que es la que surge en este momento con intendentes, legisladores y dirigentes que debe asumir responsabilidades y son, como siempre, la vitalidad del radicalismo.

En momentos decisivos de la vida de la Unión Cívica Radical, como fue el nacimiento de Intransigencia y Renovación, o de Renovación y Cambio, había una notable presencia de jóvenes y veteranos y en Intransigencia y Renovación fue que encontramos a Balbín, Frondizi,  Lebensohn,  Larralde que tenían menos de 40 años;  y fueron los que impulsaron esa adecuación a los nuevos tiempos.

En la situación actual el radicalismo tiene fuerte presencia en los bloques de legisladores, donde hay figuras importantes, que tienen que sumarse a este proceso sin especulación.  Son una parte de lo que habrá que recuperar y también aquellos que se alejaron de nuestras filas por motivos diversos.

Advierto que esta convocatoria de reconstrucción también es necesaria de respaldo a este proceso de gobierno tan difícil, donde nosotros aparecemos con costos pero con pocas responsabilidades.

En esta coyuntura histórica se han cometido muchos errores, también ha habido aciertos; esos errores en algunos casos se debieron a falta de acción política, pero también hay que destacar que hay situaciones territoriales muy importantes, como por ejemplo Jujuy, que es la prueba de una conducción radical, de  capacidad, -Gerardo Morales- cuya acción valiente es destacable: ha cortado por lo sano, con  la detención de Milagro Sala.

Cuando no los hay liderazgos, hay que trabajar con el conjunto como sucedió con el movimiento de Intransigencia; el liderazgo surgió con los años.

Con Juan Carlos Pugliese, después de la división partidaria  del año 1957, cuando también se dio el fenómeno de la atomización partidaria, con figuras muy importantes en distintas provincias. En 1967, con Juan Carlos, uno de los radicales de extraordinaria formación intelectual, comenzamos a dialogar sobre la posibilidad de la reconstrucción, recuperando las diásporas. En aquellos años había figuras importantes en cada provincia, como por ejemplo el gobernador radical de Jujuy  Horacio Guzmán, una figura histórica del radicalismo; en Tucumán estaba un gran dirigente, Celestino Gelsi: aún hoy su figura está en el comité provincia de Tucumán; en Santa Fe estaba Sylvestre Begnis; Raúl Uganda en Entre Ríos; Piragini Niveyro en Corrientes; Ismael Amit en La Pampa. Había una cantidad de dirigentes en todo el país, con figuras muy gravitantes.

En 1972, con Raúl Borrás,  diseñamos una serie de estrategias para lograr la recuperación de los viejos cuadros del radicalismo y de figuras nuevas. En ese momento el radicalismo tenía figuras carismáticas, creíbles, con una trayectoria espectacular, como Raúl Alfonsín.

Ahora, en la situación en la que nos encontramos lo que tiene que haber es una disposición de reconocer cuál es la entidad del radicalismo, cuál es su fuerza, su raíz histórica y, por ello, tomando en cuenta que ha cambiado la situación, propongo la discusión de las bases de acción política del 1948 porque se sanciona en un realidad absolutamente distinta de la actual. La  base fundamental ideológica está en la profesión de fe doctrinaria. El resto son medios, habrá que sentarse a reconstruir los medios, como se intentó en 1990 cuando  presidí la Comisión de Reforma de la Base de Acción Política y la Carta Orgánica de la Convención Nacional, que no se logró.

Nuestra preocupación básica es la consolidación de la fuerza más importante, la fuerza orgánica como partido político, con trayectoria de 125 años, que es el radicalismo, que ha atravesado una dificultosa situación en estos 30 años. Para darle al país seguridad se necesita un radicalismo fuerte, moderno, que signifique una fuerza nacional, popular y fundamentalmente progresista.

El daño que ha hecho la política del kirchnerismo, que dispersó a sectores importantes del radicalismo con poderes territoriales en una manera muy perversa, muy dañina, está quedando atrás al terminar el proceso del kirchnerismo y el triunfo de Cambiemos. Terminó un ciclo de decadencia sumamente grave, que la sociedad no tiene totalmente en claro, porque no solo fue la corrupción, la destrucción de la economía, sino que pretendió armar un relato muy dañino, que tuvo eco en generaciones jóvenes que no conocen la historia. Hubo una sustitución de la identidad histórica verdadera por el establecimiento por todos los medios a disposición de un proceso enmarcado en las figuras de Kirchner y Cristina Fernández. Nos va a costar mucho salir de esto, lo tenemos en cada uno de los problemas que han ido dejando.

También han  desaprovechado una oportunidad única para transformar la estructura productiva del país, con los recursos ingentes que se dilapidaron, se robaron y hoy significa un peso negativo para este proceso que se inició el 10 de diciembre.

Apuesto fuertemente a la recuperación del país y del histórico partido radical, necesario para construir un país racional y con futuro. A tenerlo en cuenta.

 

Por José Bielicki

Abogado y ex Diputado Nacional

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