Opinión Medios Sabado, 31 de Octubre de 2015

Medios

Las “democráticas” Cartas de Lectores

Por Sergio Díaz

La democracia aviva giles. Por suerte. Será por eso que cada vez me cuesta más masticar vidrio, y no debido a la falta de dientes que trae aparejado el paso del tiempo, sino a que estoy un poco más apiolado.

A pesar de los problemas que me trae a la vista, la verdad es que miro de reojo la tv, los diarios. En la radio escucho y recomiendo la música que pasa ESPN.

Pensé que era cosa mía, una deformación profesional, pero durante un almuerzo familiar me contó mi Tía algo que le pasó y que demuestra esta evolución. Mi Tía leyó una carta de lectores que publicó hace unos días un diario y dice que le confirmó algunas sospechas que tenía respecto de la manipulación de los contenidos (no voy a mencionar cuál es el medio, pero en los ’80 mi Tía lo bautizó como "el diario de las vaquitas"). No importa el contenido de la carta que tomó como ejemplo, simplemente decía brutalmente algunas cosas que el diario, a diario, intelectualiza en otras secciones.

La inocente sección de "Cartas del lector" es, supuestamente, un espacio abierto para la publicación de opiniones de la gente común o de importantes plumas que no tienen acceso al diario sino por esta ventana.

Mi Tía, un tanto desilucionada, me dijo que claramente hay una selección que realiza el diario y publica como si fuera la opinión del taxista, o del kioskero. "A la firma le suman el DNI para darle más credibilidad", me explicaba mientras comía queso y dulce. Ella no desconfía de que las personas que escriben esas cartas no sean de existencia física real. Lo que me dijo, apuntándome con el tenedor cargado, es que "hay una clara selección que permite al diario bajar, en un lenguaje despojado de tecnicismos, una línea directa, clara, frontal; lo que el diario en otras secciones presenta como noticias o comentarios editoriales" .

Y como dicen que "vox populi, vox dei", y cada vez le creen menos a los comentarios de los periodistas, mi Tía asegura que tratan de ganar credibilidad con "la opinión de gente", que sería algo así como palabra santa.

A pesar de las coincidencias que encontré con mi Tía, llegué a la siguiente conclusión: A diferencia de otros trastornos en la visión, mirar de reojo no es hereditario. Es fruto de una lenta evolución que nos acerca a algo parecido a la verdad y nos aleja, paso a paso, de nuestros antepasados a quienes les preocupaba solamente mecerse en las ramas de los árboles, y hacer la de ellos.  En términos gauchescos "Cuanto más se vive más se apriende".

Por Sergio Díaz. Sobrino y cartero.

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