Opinión Lunes, 19 de Octubre de 2015

Ideas después del Coloquio de IDEA

Por Miguel Ponce

La semana pasada tuvo lugar una nueva edición del Coloquio IDEA, sin dudas, el hecho político-económico más importante previo a las elecciones nacionales, y seguramente también uno de los acontecimientos del año.

No sólo por la convocatoria (la más importante que recordemos los que somos habituales concurrentes), sino por la calidad de la misma (alguno dijo que estaba presente más del 85% del PBI nacional).

Y la presencia de todos los candidatos presidenciales así lo confirma. Pasaron Scioli, Massa, Stolbizer y Macri. El Gobierno, ausente. Salvo por la solitaria presencia del ministro Barañao (que tuvo una excelente disertación), el resto del gabinete brilló por su ausencia. Nada que deba sorprender.

Todos los presidenciales han protagonizado anuncios y novedades alusivas. Scioli, bancando fuertemente al gobernador Urtubey -el nuevo "chico malo" en la visión del camporismo fundamentalista-, por un lado, y la bomba que lanzó con el anuncio no inocente de Batakis como su ministra de economía.

Stolbizer, con una correcta y moderna visión de la necesidad de que Argentina se reinserte inteligentemente al mundo, y Macri, “jugando de local” en un ámbito casi de “colegas”, sin necesitar nuevas definiciones a las ya difundidas.

Massa, por su parte, acompañado de gran parte de su equipo económico (pero ausente Lavagna), informando la convocatoria a un Consejo Económico y Social.

En relación a Batakis, nada para opinar, salvo su ponderada actuación fiscalista que neutralizó en la provincia de Buenos Aires el cepo al que quería someterla el Gobierno central. 

En relación al Consejo Económico y Social de Massa me gustaría marcar alguna discrepancia que permitiera mejorar una propuesta de esa naturaleza. Es obvio que se necesita un ordenamiento económico y que la necesidad de un Consejo es obvia. Pero plantearlo como Consejo Económico y Social, implica la reunión en una mesa de las corporaciones del trabajo y la producción, pero está dejando afuera a la principal corporación del país, en términos de empleo e inversión, que es el Estado Nacional.

Por lo tanto soy de la idea de algo más parecido a lo que hizo la Concertación chilena, es decir que debiera plantearse un Consejo Político, Económico y Social donde esté el Estado, los bancos, las gremiales empresarias y del trabajo que, con compromisos escritos, logre los acuerdos de gobernabilidad que permitan, de manera no traumática, levantar el cepo liberando las fuerzas de la producción y la inversión, logrando un ordenamiento de precios relativos que permitan bajar la inflación.

Mientras, se deberá ir ordenando la economía, al tiempo que habrá que encarar una reforma impositiva que ayude a lograr competitividad al conjunto de la producción nacional.

Esto sin duda implica encarar una devaluación compensada (distribuyendo el esfuerzo entre los distintos sectores, con la necesaria protección de los más débiles) y lograr un tipo de cambio único y flotante, con regulación del Banco Central. Y poder terminar con este verdadero "default comercial", al trabar las importaciones para la producción y las exportaciones, y las remesas de utilidades que frenan la inversión.

 

Por Miguel Ponce, Director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior del Siglo XXI, ex Subsecretario de Industria y Comercio, economista de la Fundación Ricardo Rojas, referente radical en Comercio Exterior

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