Opinión Por Mario Brodersohn Martes, 6 de Octubre de 2015

Qué proponen Macri y Scioli para después de las elecciones

Estados Unidos salió de la recesión que provoco crisis financiera del 2008 con políticas keynesianas muy expansivas como aumentar en un año el déficit fiscal en 10% del PBI y bajar la tasa de interés del 5,25% anual al 0,25% anual.

Esta crisis internacional dio lugar en la Argentina a una caída en el 2009 del 3,4% del PBI. El gobierno argentino siguiendo el ejemplo de Estados Unidos con políticas keynesianas expansivas financiadas con los superávit gemelos heredados del 2008 logro superar la recesión y luego crecer a tasas chinas del 9,3% en el 2010 y 6,5% en el 2011. El broche de oro fue el triunfo electoral con el 54%. La teoría keynesiana paso a ser parte ideológica del gobierno.

A partir de fines del 2011 se instrumenta el cepo cambiario para frenar la salida de capitales al exterior. En un contexto económico muy distinto, el gobierno persistió con sus políticas keynesianas expansivas. Pero, esta vez, condujeron al estancamiento económico, a aumentar el déficit fiscal, creciente atraso cambiario y perdida de reservas internacionales.

En el 2012/15, sin acceso al mercado financiero internacional, las políticas keynesianas se financiaron con 20.000 millones de dólares de las reservas internacionales y con préstamos del gobierno chino por 11.000 millones de dólares. Las reservas de libre disponibilidad a fin del 2015 serán de 15.000 millones de dólares. Esta herencia es el broche de oro de la última etapa keynesiana.

La campaña electoral, que según las encuestas tienen a Macri y a Scioli como finalistas, se desenvuelve en un escenario de hipocresía. Los candidatos evaden respuestas a preguntas comprometedoras. Sin embargo, en círculos cercanos a ambos candidatos se discuten medidas post electorales más detalladas. Por supuesto, ninguno de los asesores ha sido tan específico como lo planteamos en este informe y corremos el riesgo de adjudicar posiciones que nadie ha explicado.

- La combinación de reservas internacionales en el más bajo nivel desde el 2003, caída del precio internacional de la soja, recesión y devaluación en Brasil sugieren que la prioridad para el próximo gobierno en el 2016 pasa más por falta de dólares que por sobrante de pesos.

- Ambos candidatos iniciarían su gobierno con ajuste externo, con Macri más cerca del shock, y con gradualismo fiscal sobre todo en las tarifas publicas.

- Macri y Scioli, para atenuar el gradualismo fiscal, no descartarían un blanqueo impositivo de capitales. La tesis es que un convenio con Estados Unidos sobre reciprocidad en la información de las cuentas de argentinos en bancos del exterior generaría una recaudación exitosa.

- Macri propone salir de inmediato del cepo cambiario con un tipo de cambio libre. Por supuesto, no son tan ‘naive‘, porque el Banco Central podría negociar con las grandes empresas extranjeras un programa anual de cancelación de lo adeudado en concepto de remesas de utilidades, royalties e importaciones.

- Macri entiende que salir del cepo no provocara un ‘overshooting‘ del tipo de cambio si antes arregla con los ‘hold-outs‘ salir del ‘default‘. A ello le agregarían propuestas sobre el INDEC y sobre el artículo 4 del FMI. Con estos anuncios el tipo de cambio se unificaría en torno a 13 pesos por dólar. También eliminarían, para mejorar la competitividad externa, las retenciones salvo las de soja

- Scioli, en cambio, no pretende eliminar de entrada el cepo cambiario. Por el contrario, mantendría el esquema de dólar oficial y dólar paralelo. Scioli sin salir del cepo cambiario reconoce que hay atraso cambiario

- Su propuesta seria corregir ese atraso gradualmente comenzando con una devaluación que, suponemos se acercaría al 22 % de enero del 2014 con el argumento que sería tan ‘izquierdista‘ como la devaluación que hicieron en esa fecha Kiciloff y Fabregas. En otros términos, suponiendo que el actual gobierno termina su gestión con un dólar oficial de 10 pesos, Scioli vía devaluación llevaría el tipo de cambio oficial para las operaciones comerciales a 12/13 pesos por dólar.

- Scioli, como no elimina el cepo cambiario, tiene más tiempo para negociar, siempre y cuando envié señales coherentes con las expectativas de un acuerdo final. Ello le demandaría mejorar las condiciones que se ofrecieron en el 2010. Tanto Macri como Scioli iniciarían las negociaciones con una propuesta de quita en lo adeudado.

- Scioli supone, además, que con expectativas de un acuerdo con los acreedores y con un dólar oficial a 12/13 pesos, la brecha cambiaria se reduciría del 70% al 25/30%, esto es, el paralelo se mantendría en 15/16 pesos.

- Una hipótesis común para ambos candidatos es que la luna de miel a la que se asocia un nuevo gobierno, minimiza el traslado a precios de la devaluación. Scioli además supone que ese traslado va a ser menor que el de la devaluación de enero 2014

- Para cerrar las negociaciones con los acreedores, tanto Scioli como Macri necesitan una ley del Congreso levantando la ley cerrojo. No se descarta que ambos recurran a un DNU.

- Macri y Scioli tienen una posición fiscal gradualista. La apuesta implícita es financiar al sector público con endeudamiento. ¿Alcanza con definir la política cambiaria para generar credibilidad para que entren capitales externos? Definir un esquema cambiario creíble es un buen comienzo. Le permite al Presidente electo comprar tiempo para tomar decisiones fiscales que vayan más allá del salto de una sola vez que implica el blanqueo de capitales.

Por último, en tiempos pre-electorales se polarizan las diferencias entre el la gradualismo y el shock. Por ello, es oportuno señalar que la experiencia histórica desde 1983 nos enseña que los gobiernos inician su gestión con una política gradualista para terminar en un ‘shock‘. Pero, también, es cierto que el único caso de un gobierno constitucional que comenzó su gestión con un ‘shock‘ fue el Plan Gelbard de inflación cero en 1973 y termino en otro shock con el ‘Rodrigazo‘.

 

Por Mario Brodersohn Contador Público Nacional (UBA). Master of Arts y Ph. D. in Economics de la Universidad de Harvard. Fue Secretario de Hacienda del Ministerio de Economía, en la reinstauración democrática junto al presidente Alfonsín.

 

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