Opinión Lunes, 7 de Setiembre de 2015

El mundo y nuestros errores

Por Ricardo Alfonsín

¿EL MUNDO SE NOS VINO ENCIMA?

La Presidenta dice que sí. Con ello intenta justificar las dificultades económicas. Las atribuye a las condiciones internacionales actuales. Dicho sea de paso, mientras la economía nacional crecía a tasas excepcionales, el oficialismo no establecía relación alguna entre ese crecimiento y el contexto internacional. Las causas del crecimiento económico argentino eran exclusivamente domésticas.

En otras palabras, para el oficialismo, el mundo hasta hace poco era económicamente
neutro para la Argentina. Ahora, de neutro, se convirtió en adverso. Se nos vino encima, dice la Presidenta. De allí las dificultades actuales.

Sin embargo, las cosas no son así. Decíamos en la campaña presidencial del año 2011, que desde el 2002 el mundo se había convertido, desde el punto de vista económico, en una oportunidad sin precedentes para nuestro país. Que era a prueba de errores. Que tan bueno era, que disimulaba los errores cometidos en la política nacional.

Pero advertíamos también que no continuaría así indefinidamente. Que llegaría el momento en el que los errores acumulados, aunque el mundo permaneciera igual, nos impediría aprovechar sus oportunidades. Que de no rectificarlos, necesitaríamos un mundo cada vez mejor. Para decirlo en términos coloquiales: un mundo "recontrabueno”.

Como era previsible, ese mundo no llegó. Era demasiado pedir. Tampoco siguió igual: hoy no es tan bueno para la economía argentina como lo fuera en la primera década del S. XXI, es cierto, pero no se "nos vino encima". Aunque ya no tantas, aún ofrece condiciones favorables. Consideremos, por ejemplo, lo que ocurre con los precios de los productos primarios. Es cierto que han bajado, pero aún son muy superiores a los de la década del 80 y 90; o lo que ocurre con las tasas de interés internacionales, muy inferiores a las que se aplicaban en esas décadas. No son cuestiones menores. Recuerdo que un economista amigo me decía, un poco en broma, un poco en serio, que para aceptar el Ministerio de Economía, debía antes saber cómo estaban los términos de intercambio y la tasa de interés internacional.

En todo caso, como lo advertíamos en el 2011, son los errores acumulados los que nos impiden aprovechar las oportunidades que el mundo aún nos ofrece. Es tiempo de rectificaciones.

 

Por Ricardo Alfonsín, diputado nacional y presidente de la UCR bonaerense.

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