Opinión Lunes, 24 de Agosto de 2015

A propósito de la pobreza

Por Roberto Corne

Los medios de difusión, periodistas y políticos discuten sobre la pobreza en nuestro país: si es del 14%, 18%, o del 27%; si es pertinente calificar como “pobre” a determinados sectores sociales; y hasta la UCA estructuró un “observatorio” de seguimiento de las cuestiones de pobreza y derivaciones de ella. Esto último sea quizás lo más serio sobre la cuestión en los últimos 5 años.

Lo cierto que con la destrucción del INDEC los que trabajamos en estos temas quedamos huérfanos de datos y metodologías oficiales para aplicar. Están  los datos de los departamentos de estadísticas de las distintas provincias, con sus diferentes metodologías que no  permiten hacer un seguimiento específico sobre la cuestión y los de diferentes consultoras privadas que mayoritariamente son “refrito” de datos secundarios publicados de otras consultoras grandes.

Tampoco hay una explicación acabada y técnica de la medición de la misma. En mi trabajo “Evolución de la pobreza en Argentina” explico cómo se mide y cómo surgieron parámetros como de la Línea de Pobreza (LP), Línea de Vulnerabilidad (LV) o Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) que mide la pobreza estructural y no por ingresos. Por lo tanto nos encontramos con las falacias del INDEC actual,  y toda una oferta de datos que terminan por “desinformar”.

Lo cierto es que la pobreza en Argentina persiste y ya se hizo estructural por políticas erradas y a veces adrede para que se reproduzca como lo que es: un círculo perverso que no se interrumpe con políticas de subsidio mal aplicadas y puestas en contexto partidario. Hay algo más grave aún: la pobreza no figura ni en las 10 primeras menciones de cualquier encuesta de clima social y opinión pública como preocupación de la sociedad. Está “naturalizada” su existencia y su persistencia entre nosotros.

El observatorio de la Deuda Social de la UCA publicó en su último informe que la pobreza está en un 28% y aumentó con respecto a 2013. Mientras tanto, el INDEC oficial nos dice que tenemos menos pobreza que Holanda en uno de sus acostumbrados desatinos de los últimos tiempos.

El tema es que técnicamente el INDEC midió siempre la pobreza por ingresos (LP) sobre una muestra de 25.000 hogares en todas las regiones estadísticas del país, mientras que la UCA diseñó una muestra de 10.000 hogares sobre las regiones urbanas más representativas e importantes mayores a los 50.000 habitantes elegidas a discreción por sus técnicos. De esto último se toman los funcionarios del gobierno para descalificar las mediciones de la UCA.

POBREZA 2.0 Y EX - INDEC

En este marco hay que aclarar que el 28% de la UCA se refiere a Línea de Pobreza de personas y en ese sentido es pertinente decir que esta medición es una efectiva metodología pero para medir ingresos totales de los “Hogares”, considerados como un matrimonio adulto promedio de entre 36 y 44 años y un hijo menor que deben consumir una Canasta Básica Alimentaria y Canasta Básica Total por encima de un nivel monetario surgido de lo que consume un “adulto equivalente” en calorías y servicios,  por la inversa del coeficiente de Engel. Dicho esto, es claro que la pobreza en hogares es siempre menor que la pobreza medida en personas: en hogares la tasa de pobreza en Argentina está en el orden del 20%, cifra por lo menos gravísima y que aumentó con respecto al 2013, cuando estaba en el 16%.

Sin embargo tomando la misma metodología del INDEC sobre una muestra de 25.000 hogares y en las principales regiones estadísticas del país, la pobreza en hogares está en el orden del 20% y en personas del 25% con una Canasta Básica Total de $6.384 al segundo semestre del 2014. Hoy se calcula que debe ser mayor, pero hay que dejar pasar un tiempo para medirla consistentemente.

Entonces con la propia metodología del INDEC se puede arribar a que más de 6 millones de pobladores en hogares y unos 9 millones de personas se encuentran por debajo de los niveles básicos y dignos para poder solventarse y existir. Es un tercio de la población argentina. Estamos muy lejos de los guarismos de pobreza de 1986 y 1987 que eran del 11% en hogares y 13% en personas.

CONCLUSIONES

Con una intervención de corte marketinero en el INDEC que se dedica a maquillar las mediciones de pobreza bastardeando las metodologías de investigación, vemos que un grupo de políticos gubernamentales ha destruido la investigación social en la Argentina sin darse cuenta de que como, decía un profesor mío, “el dato es el dato… ¿qué quieren inventar?".

 

Por Roberto Corne, Sociólogo

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