Opinión · Jueves, 12 de Marzo de 2015

La Convención Nacional de la UCR ante un dilema histórico

Por Diego Barovero

Este fin de semana en la ciudad de Gualeguaychú la Convención Nacional de la UCR debatirá y resolverá sobre la política electoral frente a los comicios generales de octubre. Importantes dirigentes radicales proponen frentes o alianzas con otros partidos, sin importar la ideología e identidad política. Incurren por inercia en una desviación doctrinaria al plantear componendas con fines exclusivamente electoralistas, ya que fue una de las mejores tradiciones de la UCR su actitud contraria a los pactos, que no debe confundirse con falta de diálogo entre partidos y búsqueda de consensos y acuerdos fundamentales en materia de políticas públicas. Para Yrigoyen formar listas mixtas “siempre importa una transgresión y un compromiso restrictivo a la libertad de criterio de los partidos". Y en 1897 la UCR de la Provincia de Buenos Aires en contra del acuerdo electoral de Las Paralelas, declaró que “se pretende llevar al partido por caminos extraviados, caer en acuerdos... buscan el concurso de fuerzas extrañas para alcanzar por medios contrarios a la índole de nuestra organización política, el triunfo de los ideales perseguidos por la UCR”.

La Convención Nacional de 1948 presidida por Ricardo Rojas asentó que “rechaza pactos o acuerdos con otras fuerzas políticas y prohíbe a sus afiliados, grupos u organismos que promuevan o se implique en iniciativas de esa índole”. Y la del año 1953 presidida por Moisés Lebensohn reafirmó que “la UCR luchará sin pactos, acuerdos, conforme a su tradición histórica.”

La tesitura antiacuerdista está impregnada de una concepción ética para el radicalismo ya que un entendimiento de estas características se hace únicamente para lograr éxito electoral y obtener cargos públicos prescindiendo de las naturales y lógicas diferencias que separan a los partidos políticos.

Pocas veces en 124 años de historia la UCR se alejó de esta norma de conducta: en 1946 para constituir la Unión Democrática que enfrentó a Perón, y en 1999 para formar la Alianza que desplazó al menemismo del gobierno. Ambas experiencias fueron traumáticas no solamente para el partido sino para la sociedad argentina. Aún en la hipótesis de formularse entendimientos interpartidarios siempre deben privilegiarse coincidencias ideológicas y programáticas para no traicionar o frustrar al electorado.

Cada vez que la UCR se alejó de sus principios rectores la república entró en tinieblas y las consecuencias las sufrió el pueblo argentino.

 

Por Diego Barovero, delegado de la H. Convención Nacional UCR y vicepresidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano

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