Opinión Viernes, 4 de Julio de 2014

Viejas propuestas para viejos problemas pero ninguna solución

Por Cominotto, Araneo y Cladera

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, el gobernador de Buenos Aires, en ese carácter, demuestra una vez más la falta de soluciones que, en materia de seguridad, padecen los gobiernos de la provincia desde 1987 a la fecha.

Ahora pretende habilitar nuevamente las celdas de las comisarías para detenciones de personas; su desorientación es gravísima.

Vuelve a cometer errores del pasado. En ese sentido conviene recordar que en épocas del gobernador Duhalde había 16.000 internos en el Sistema Penitenciario provincial y unos 3.000 detenidos en las comisarías; entonces había superpoblación carcelaria en el SPB y hacinamiento en las celdas de las comisarías. Actualmente hay unos 30.000 detenidos en las cárceles de la provincia y todavía pretenden regresar al estado de cosas existente hace veinte años.

Durante el gobierno de Duhalde eran cotidianas las noticias de fugas de las comisarías, de presos lesionados (producto de mal trato o por heridas auto-inflingidas), las denuncias de connivencias varias entre custodios y detenidos, etc, etc. Además se destinaba un número muy grande de personal a tareas de custodia, distrayéndolos de sus verdaderas funciones preventivas en las calles.

Más de veinte años después, en otra vuelta de noria, hablan de habilitar calabozos. No tienen soluciones, ni las tendrán. Solo medidas efectistas y efímeras con las que pretenden engañar y entretener.

Se ha duplicado la cantidad de detenidos en el SPB y la inseguridad cada vez es peor. Se volverá a hacinar detenidos en las comisarías y lejos de aportar soluciones, crearán viejos y conocidos problemas que agravarán la inseguridad ciudadana. ¿Para qué incorporar más cadetes a la policía si luego serán inmovilizados en las comisarías como custodios de detenidos?

Con referencia al tema de los detenidos a disposición de la justicia ya prometieron, y hace varios años, la construcción de alcaidías y particularmente una en nuestra localidad; fueron mentiras, tan grande como la autopista sobre ruta 51 frente a Loma Negra. La alcaidía es imprescindible para que la policía solo se dedique a las funciones que les son propias y la custodia de detenidos quede a cargo del SPB, pero también para separar a quienes tienen causas recién iniciadas de aquellos “encausados” y de los que ya tienen sentencia; aunque, claro está, de no existir un abordaje integral del problema de la inseguridad los ciudadanos bonaerenses la seguiremos padeciendo.

Mientras tanto nos exhiben los espejitos de colores de la policía municipal o comunal o como quieran llamarla; hace un año que macanean sobre ese tema y sobre otros tales como el código penal, (tema cerrado por la suprema corte). Solo palabras, no tienen más que eso. Olavarría debe tomar nota.

 

Por Franco Cominotto, Fernanda Araneo y Ernesto Cladera, concejales del Frente amplio Unen de Olavarria

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