Opinión · Martes, 27 de Mayo de 2014

Poco que esperar: recesión, inflación y más pobreza

La derrota electoral en octubre del 2013, la pérdida de 4.142 millones de dólares de las reservas internacionales en el último trimestre del 2013, una nueva caída de reservas de 2.800 millones en enero del 2014 y el aumento del dólar paralelo hasta alcanzar un precio 65 % más alto que el dólar oficial crearon preocupación en el gobierno ante la posibilidad de que las reservas internacionales podrían no ser suficientes para llegar a las elecciones del 2015. Partiendo de este diagnóstico el gobierno decidió llevar adelante un “shock” de ajuste ortodoxo, similar a las conocidas recetas del FMI

Primer trimestre del 2014: el ajuste neo liberal

El temor a terminar el mandato con una crisis de insolvencia dominaron las decisiones políticas en el primer trimestre del 2014. Así hacen su entrada en el modelo K decisiones económicas que habían sido negadas durante una década tales como una devaluación del 25%, duplicar la tasa de interés, aumentar un 230 % las tarifas de gas y plantear un techo salarial en las paritarias inferior a la tasa esperada de inflación, tal como lo hizo con las jubilaciones.

El gobierno no se limitó a tomar las mencionadas medidas económicas. Decidió, además, avanzar en la resolución de los conflictos que impedían acceder a los mercados financieros internacionales, dejando atrás el planteo del desendeudamiento. Surgen así la aceptación de los fallos pendientes con el CIADE, el envío de señales dialoguistas al FMI, marcha atrás en las negociaciones YPF-REPSOL y alternativas para negociar con los fondos buitres si el fallo de la Corte Suprema de EEUU ratifica la del Juez Griesa.

En suma, en el primer trimestre el gobierno reemplazo el tradicional “relato” por medidas de ajuste ortodoxo. Sin embargo, estas decisiones no fueron parte de un programa integral sino “parches” sobre decisiones previas, cuyas consecuencias se perciben en el actual segundo trimestre.

Segundo trimestre del 2014: el costo político del ajuste neo liberal

El replanteo hacia la ortodoxia económica junto con el ingreso estacional de las exportaciones de soja lograron revertir la pérdida de reservas como lo muestra el aumento de 1.231 millones de dólares en el mes de abril.

Por otro lado, la brecha cambiaria entre el dólar paralelo y el oficial que a comienzos de este año llego al 65 % se redujo luego al 30% inducido por el aumento en las tasas de interés y expectativas de desaceleración en la tasa de devaluación. La base monetaria que llego a crecer al 41 % anual se redujo al 19 % anual. La inflación, si bien muestra signos de moderación inducida por la recesión, sigue siendo muy elevada y una asignatura pendiente del gobierno., como lo es la situación fiscal

El costo político de asumir un ajuste ortodoxo que termino con el “relato” es la contracción en la actividad productiva y en el empleo. Las encuestas de opinión explicitaron estos costos políticos. El nivel de confianza en el gobierno que había llegado al 60 % en las elecciones del 2011 descendió en abril al 23 % y la imagen negativa subió del 15 % al 46%. El índice de confianza del consumidor en abril fue positivo en un 17 % cuando en el peor momento de la crisis del campo y la derrota electoral del 2009 había sido del 35 %.

Las consecuencias políticas de la caída de la actividad productiva comenzaron a debilitar la voluntad política del gobierno de sostener el ajuste ortodoxo. Luego de la devaluación del 25 % volvimos a la política de tipo de cambio fijo como ancla antiinflacionaria. En los últimos cuatro meses la devaluación fue del 2.8 % frente a una inflación acumulada del 12%.

Segunda mitad del 2014: entre la ortodoxia económica y el “relato”

Se suele afirmar que la segunda mitad del 2014 y el 2015 se verá favorecida por un conjunto de motivos. Primero, el final del ciclo kirchnerista y del aislamiento internacional de la Argentina contribuyen a crear un clima atractivo para invertir. Segundo, se está consolidando la hipótesis política que cualquiera de los candidatos con posibilidades de ser electo Presidente tiene la intensión de crear un clima institucional y republicano atractivo para las inversiones Tercero, el gobierno K deja el país prácticamente sin deuda externa. Todos estos factores se reflejan en la disminución del riesgo país.

Si este es el clima económico futuro es probable que el gobierno tenga margen de maniobra para transitar un camino intermedio entre el ajuste ortodoxo del primer trimestre y el paso atrás del segundo trimestre. El gobierno después del mundial de futbol retomara las minidevaluaciones acompañando la inflación para llegar a fin de año con un dólar arriba de 9 pesos.

Somos menos optimistas del avance en el área fiscal. Creemos que el gobierno no se atreverá a tomar decisiones drásticas en las tarifas de luz como las que tomo con la de gas. El déficit fiscal financiado con emisión monetaria seguirá siendo elevado y el Banco Central absorberá liquidez con títulos públicos a tasas de interés que serán crecientes en la medida que se financie el déficit fiscal con emisión. Habrá un “trade off” entre menos política fiscal y mas política monetaria. Ello favorecerá la ampliación de la brecha cambiaria.

En síntesis, proyectamos para el 2014 una caída del 1,4% del PBI, inflación del 35%, caída del salario real, aumentos de jubilaciones menores que la inflación, caída del empleo y aumento de la pobreza. El final del ciclo K será recordado como el de un gobierno que desaprovecho el mejor contexto internacional de la historia argentina.

 

Por Mario Brodersohn Contador Público Nacional (UBA). Master of Arts y Ph. D. in Economics de la Universidad de Harvard. Fue Secretario de Hacienda del Ministerio de Economía, en la reinstauración democrática junto al presidente Alfonsín.

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