Opinión Por Mario Brodersohn Viernes, 21 de Marzo de 2014

El ajuste ortodoxo Kirchnerista: Un duro camino hasta el 2015

Primera etapa del ajuste ortodoxo: enero/abril 2014

Nadie suponía que el gobierno poco después de la derrota electoral del 2013 se animaría a encarar un plan de ajuste económico ortodoxo similar a los históricos planes de ajuste monetaristas del FMI. El gobierno está enviando señales al mercado de que está dispuesto a avanzar hacia un ajuste ortodoxo a pesar de sus contradicciones con el “relato”. El objetivo prioritario del kirchnerismo es obtener los dólares que se necesitan para llegar a las elecciones del 2015. A cambio de ello no tiene mucho para ofrecer sino, como diría Churchill, esfuerzo, sudor y lágrimas.

Las crisis externas del 60 y del 70 y la del 2009 nos enseñan que una devaluación no alcanza por sí sola para equilibrar las cuentas externas debido a la baja elasticidad-precio en el corto plazo de las exportaciones e importaciones. Se requiere, además, combinarla con una política fiscal-monetaria restrictiva y con una caída del salario real. El objetivo de estas medidas es deprimir la actividad económica para aumentar el superávit comercial externo. En efecto, como la elasticidad-PBI de las importaciones es alta la caída de la actividad productiva disminuye más las importaciones que el PBI

El gobierno tiene en mente la siguiente secuencia mensual de medidas para detener la perdida de reservas internacionales. En enero la devaluación fue del 25 %, en febrero duplicó las tasas de interés, en marzo intentara cerrar las paritarias con un aumento salarial que no supere el 30 % y en abril aumentaría las tarifas en el orden del 30 %. Pero la medida más efectiva para detener la perdida de reservas del Banco Central fue la decisión de obligar a los bancos a vender el 30 % de sus activos en dólares. No descartamos que el gobierno mantenga fijo hasta fines de abril el dólar a 8 pesos como ancla antiinflacionaria, esto es, hasta tanto hayan finalizado las paritarias y los aumentos tarifarios.

Segunda etapa del plan de ajuste ortodoxo: se inicia en mayo 2014

A partir de mayo comienza la segunda etapa del plan de ajuste ortodoxo. La primer medida a considerar es que hacer con la cotización oficial del dólar luego de mantenerlo fijo en 8 pesos durante tres meses. Suponiendo que la inflación difícilmente sea inferior al 3 % mensual tendríamos una inflación acumulada en el periodo febrero/abril del 10 %.

No le queda otra alternativa al gobierno que volver a devaluar si quiere evitar que los exportadores retengan sus productos esperando una nueva devaluación al mismo tiempo que esperan que aumente el precio del “blue”. Suponemos que en mayo el gobierno tendría la opción de un nuevo salto devaluatorio del 10 %. Corregido el atraso cambiario el gobierno podría abrir la puerta a la indexación de la economía. En otras palabras, puede inaugurar la etapa del “crawling peg” del gobierno de Illia con devaluaciones mensuales indexadas con la inflación.

Sin embargo, sostener la indexación cuando se esperan saltos discontinuos en algunos precios puede activar la puja distributiva y conducir a una aceleración de la inflación. En setiembre resucitaran las demandas para aumentar las tarifas en otro 30 % así como mayores demandas de recomposición salarial. Este análisis no incluye la delicada situación por la que van atravesar las provincias.

Tercera etapa del ajuste recesivo: la conflictividad social y la puja distributiva precios- salarios se acentúa en el segundo semestre del 2014

La estrategia para conseguir más dólares que estamos señalando no está dirigida a que se le vuelva abrir a la Argentina el acceso a los mercados financieros internacionales más allá de las señales que envía al Club de Paris y al CIADI. Por lo tanto, sin acceso al financiamiento internacional el único camino que le queda abierto para obtener dólares es aumentar el superávit comercial externo, esto es, llevar adelante un ajuste recesivo de la economía para disminuir las importaciones y de esta forma mejorar el superávit comercial externo.

Este conjunto de medidas conducirá en el 2014 a una economía indexada no menor al 40 % anual y a una caída de la actividad económica del 2% sin descartar como ocurrió en el 2009 el 3 % del PBI. Esta recesión dará lugar a una disminución de las importaciones de 7.000 millones de dólares. A ello se agrega una cosecha record de soja y una mejora en sus precios internacionales. De esta forma esperamos para el 2014 un superávit comercial externo de 13.000 millones de dólares. Con estos recursos podrá hacer frente a los vencimientos de deuda del gobierno en el 2014 que suman 5.500 millones de dólares, incluyendo los cupones atados al PBI

El desafío que enfrenta el gobierno es evitar que este excedente de dólares no se canalice hacia una fuga de capitales privados al exterior tal como ha venido ocurriendo en los últimos años. Para ello es necesario mejorar la credibilidad internacional de la Argentina. Los mercados financieros internacionales sugieren que ello ocurrirá cuando el gobierno acuerde con los fondos buitres. Lo hará?

Será la primera vez que un gobierno peronista lleva adelante un plan de ajuste ortodoxo monetarista para corregir las distorsiones de precios relativos y el desmanejo fiscal que su propia incapacidad de gestión generó al desaprovechar la coyuntura internacional más favorable en toda la historia argentina. El kirchnerismo llegara a las elecciones del 2015 exánime y sin poder político como resultado del plan de ajuste. Ello no debe ser un inconveniente para actuar con sensatez y prudencia en el tramo final de su gestión.

 

Por Mario Brodersohn Contador Público Nacional (UBA). Master of Arts y Ph. D. in Economics de la Universidad de Harvard. Fue Secretario de Hacienda del Ministerio de Economía, en la reinstauración democrática junto al presidente Alfonsín.

 

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