Opinión por Eduardo Poliche Miercoles, 2 de Octubre de 2013

Deuda pública y escasez de divisas

El país está soportando un período de escasez de divisas donde se sobreponen diversos factores negativos, entre los cuales no es el menor la política económica del gobierno, verdadero muestrario de impericia en su ejecución y falta de objetivos que conduzcan a la solución de este problema.

Miercoles, 2 de Octubre de 2013

Las reservas internacionales aproximan a los 35 mil millones de dólares y su tendencia a la baja se mantiene a lo largo de los dos últimos años, cuando se decidió apretar el torniquete después de descubrir que se habían fugado del país más de 70 mil millones de dólares con la tolerancia y anuencia del Gobierno Nacional. La tarea del desendeudamiento se ejecutó en cuanto a inversores privados y entes internacionales, a los cuales se les pagó puntualmente y en algún caso, como el FMI, se lo hizo con anticipación a las fechas de vencimientos de sus créditos, congelando las relaciones con el citado organismo, no permitiéndole sus inspecciones anuales sobre la economía nacional, ni tampoco sus condicionalidades permanentes de ajustes y más ajustes habida cuenta que no se le debía nada.

Estuvo bien esta parte de la gestión? . . .  En opinión de quien escribe, sí, permitiéndole al país realizar su propia política económica alejada de los requerimientos muy poco acertados del FMI, según se vieron los resultados en numerosas naciones del mundo, empezando por la nuestra; lo que no estuvo bien fue no prever los altos recursos que se están necesitando para la importación de gas y derivados del petróleo que inciden pesadamente en forma negativa sobre la balanza comercial y la balanza de pagos. En este caso, y asimilando la actitud del gobierno nacional en la fábula de la cigarra y la hormiga con el quehacer de la cigarra, que cantaba despreocupadamente en tiempos de bonanzas sin tener en cuenta lo que podía venir después, pensando que “Dios proveerá” mientras que su amiga acumulaba alimentos y elementos que le permitirían sobrevivir en los tiempos malos.

En la gestión del gobierno nacional se produjo algo parecido, se fueron consumiendo alegremente las reservas de petróleo descubiertas antes de la privatización de YPF y un día se encontró que no alcanzaban para abastecer a un país que había despertado de la larga siesta a que lo habían sometido las políticas de los años 90 hasta el 2001, y que necesitaba de provisiones de abastecimientos energéticos vigorosos para no detener su marcha.

Algo de eso ocurre cuando aprieta el frío o el calor, las industrias deben, en muchos casos, detener o atenuar su funcionamiento debido a las faltas de gas o fluidos eléctricos para el accionamiento de sus maquinarias y equipos, esto se viene repitiendo desde hace varios años. El problema del gas se busca solucionar con la contratación de barcos que traen gas comprimido y atracan en Bahía Blanca y Escobar, ambos en la Provincia de Buenos Aires, donde se regasifica.  En cuanto a la electricidad se compra al vecino Brasil en épocas de escasez local.

Lo señalado en párrafo anterior hace recordar a los años 1953/55 cuando las industrias ubicadas en el Gran Buenos Aires trabajaban nada más que tres o cuatro días a la semana ante la falta de energía para abastecer a todas ellas, lo que llevaba a crear largos intervalos de funcionamiento entre una semana y otra, con la consiguiente pérdida de productividad.  Esto se solucionó en los años 1958/60 con la explotación intensiva del petróleo y gas en Argentina que llegó prácticamente al autoabastecimiento en esa época, sustrayendo a la balanza comercial y de pagos de débitos por unos trescientos millones de dólares de esos tiempos, dedicados a importación de petróleo.

Comparando esta situación actual del caudal de reservas monetarias de 35 mil millones de dólares con los 33 mil millones que existían en la última década del siglo XX, con orígenes muy distintos, mientras aquellos de tiempos anteriores se generaron a través de créditos, lo que le otorgaba una gran vulnerabilidad, como quedó demostrado a fines del 2001 y comienzos del 2002 donde las corridas contra el peso los redujo a unos 8.000 millones de dólares con incapacidad para afrontar aquella crisis.

Las sumas acopiadas en el presente, 35 mil millones de dólares se originan en los superávits en la balanza comercial en la última década, razón por la cual la consistencia de su estructura es notoriamente superior y sujeta de mucha menor manera a los vaivenes de la deuda pública. Analizando la evolución de la balanza comercial en las décadas 1991/2001 y 2001/2011 se verificará el acerto de lo expresado. En la primera década, el saldo de la balanza comercial fue deficitario (más importaciones que exportaciones), por más de 15 mil millones de dólares por lo que a la balanza de pagos hubo que nivelarla a puro crédito, mientras que la segunda década registra un superávit de más de 131 mil millones de dólares que, junto con los ingresos de capitales sirvieron para reforzar las reservas en más de 45 mil millones de dólares, concretar pagos de deuda a su vencimiento y aún anticipadamente como el caso del FMI, y hasta financiar la fuga de capitales por mas 70 mil millones de dólares sin que la gestión financiera o la economía nacional entraran en crisis.

La única obra de envergadura realizada ahora a favor del desarrollo, es la ampliación de Yaciretá, que le permite elevar su aporte al sistema eléctrico interconectado nacional, a lo que se agregarían en el futuro tres turbinas en el propio cuerpo del dique y otras cinco en el brazo de Aña Cua, obras que se están negociando con Paraguay en estos momentos, que aumentarían ponderablemente la potencia eléctrica instalada. Algunas usinas de poca monta han sido levantadas sobre todo en los alrededores del puerto de Rosario, accionadas a gas que se debe importar, el gasoducto del Noreste que llevaría este combustible por redes a la totalidad de las provincias de esa región y que fue anunciada su construcción en el año 2004, ahora, nueve años después, no se conoce que se haya asentado ni un caño donde confluían, por un lado, las carencias de Bolivia para abastecer del fluido, y por el otro, la falta de inversión de Argentina en una planta que debería aportar la separación de los gases respectivos más la promoción de su traslado al nuestro.

Otras promesas, como la formulada para la planta atómica de Atucha II, que debía inaugurarse en el año 2011, no se conoce aún una fecha precisa en la que tal acontecimiento ocurrirá. Recién se han realizado las adjudicaciones de las obras de los diques Condor Clift y Las Barrancosas en la Provincia de Santa Cruz, con la esperanza que las obras comiencen a la brevedad. No hay noticias ciertas de Chihuídos en Neuquen, Garabí sobre el Rio Uruguay en coproducción con Brasil o los diques de Las Pavas, Cambari y Arrazayal, sobre el Rio Bermejo del lado boliviano que se harían con Argentina, a cargo de su financiación total y sobre los cuales el BID ya tenía un preacuerdo para su construcción. En este caso habría generación eléctrica y agua para riego que beneficiaría a unas 400 mil hectáreas del Chaco Salteño, Santiagueño, Chaqueño y Formoseño, permitiéndole al norte del país arrancar decididamente hacia la superación de su situación de atraso y rezago económico y social a que vive sometido, desde la época que el país se constituyó como tal.

Todos estos atrasos e indefiniciones hacen pensar que el desarrollo viene lerdo en Argentina . . .

Mientras tanto nos debatimos entre carencias reales y otras generadas desde el propio gobierno, para disponer de divisas que permitan importar remedios de primera necesidad hasta viajes de turismo que atraen a los argentinos hacia otras latitudes. El cepo cambiario inaugurado hace un par de años, preñado de arbitrariedades y manejado al antojo del poder ejecutivo nacional aporta una cuota importante de incertidumbre al quehacer económico argentino; la falta de envergadura de funcionarios encargados de solucionar problemas originados con las deudas del Club de Paris, las del Ciadi y otras, han hecho que Argentina prácticamente haya dejado de ser sujeto de créditos en entes internacionales o binacionales. Esto ocurre con el Banco Mundial, al que se le está pagando más de lo que se requiere de nuevos créditos, o el BID, en el que las representaciones de algunos países votan en contra de la asignación de préstamos a nuestro país.

Mientras países como Bolivia, Uruguay, Paraguay y otros que no tienen ni por cerca la actividad económica de Argentina, consiguen créditos a tasas que no llegan al cinco por ciento anual, el nuestro, debido a sus incumplimientos y bravatas desde el atril, no consigue dinero a menos de un diez por ciento anual, en un mundo con una liquidez extraordinaria que lleva miras de prolongarse habida cuenta de las declaraciones por estos días, del Secretario del Tesoro Norteamericano, de extender la política de fuerte liquidez en los mercados con el fin de afianzar lo que parece recuperación de la crisis económica mundial, que estallara con la quiebra del Banco Lehman Brothers en ese país, ocurrida en Setiembre del 2008 y que por lo tanto ha cumplido cinco años de antigüedad.

También se habló de negociar con China la concesión de un crédito a quince años de plazo con tres años de gracia y doce para el efectivo pago por una suma de 15 mil millones de dólares destinados a pagarle de contado al Club de Paris, algunas decisiones del Ciadi que están firmes y otros tendientes a desbrozar el camino de malezas para posibilitar el retorno de Argentina a los mercados internacionales en las buenas intenciones de resolver algunas situaciones injustas en función del potencial del país y teniendo presente siempre que desde la más humilde de las economías familiares hasta la más importante macroeconomía necesitan de los créditos para una gestión de mayor fundamento, pero bajo ningún concepto repetir las experiencias neoliberales de los períodos 1977/83 y la década de los noventa, en las que el excesivo uso del crédito para financiar gastos corrientes o el déficit de la balanza comercial atosigada de importaciones inútiles, ocasionaron un daño considerable a la estructura económica conduciéndola hacia la explosión de adentro hacia afuera y casi su desaparición como país libre en el globo terráqueo.

Esta mención viene a cuento de una reciente información periodística que da cuenta que se estaría negociando un crédito con China de unos 10 mil millones de dólares. Y para ambos casos viene una pregunta: por qué China? . . . a) Porque China es el país con mayores reservas monetarias de todo el mundo, por lo que 10 o 15 mil millones de dólares no significarían sacrificio alguno para el mismo en tanto y en cuanto que pueden llegar nada más que a un 0,4 % de las reservas contabilizadas por el país asiático; b) porque China es uno de los pocos países que, de proponérselo, podría soslayar la intervención del FMI con sus  condicionalidades en la concesión del crédito; c) porque China está concediendo créditos a Argentina en el rubro transportes – ferrocarriles - para la provisión de vagones, locomotoras y otros, además de la reparación de vías, 1.700 kms, en el Belgrano cargas que desde el año 2008 se han firmado tres protocolos al respecto sin que Argentina haya podido desmenuzar la maraña de acciones jurídicas que tienen que ver con la concesión de ese ferrocarril, y comenzar las obras de este importante emprendimiento que comprende a unas trece provincias argentinas, sobre todo las del norte que tanto necesitan de estos servicios en el sentido longitudinal como en el transversal.

Conformación de la estructura de la deuda: Con motivo de la presentación del proyecto de presupuesto para el año 2014, se ha dado a conocer la estructura de la deuda pública argentina al día 30 de Junio del año 2013. El monto total de la misma, los porcentajes con relación al PBI, la deuda en divisas y en pesos, los distintos acreedores, los tiempos de los vencimientos, etc., que parece conveniente reflejar en el presente trabajo, lo que se hará a continuación, dejando constancia que, por redondeos se suscitan pequeñas diferencias:

Monto total de la deuda al 30/6/013: US$ 196.143 millones

Porcentaje sobre PBI 196.143 = 44,3 %

Composición de la deuda (en monedas)

En pesos – su equivalencia en dólares:                      80.420 41%

En divisas – dólares:                                                94.150 48%

En divisas – Euros:                                                   19.600 10%

En divisas – otras monedas:                                        1.961   1%

Totales                                                                  196.131  100%

 

Estructura de la deuda – según acreedores – (en millones de dólares y % integración)

Inversores privados                                       55.508 28,3%

Organismos Multilaterales                              24.912 12,7%

Intraestatal                                                115.723  59%

 

La deuda con inversores privados más organismos multilaterales, externos al estado argentino, suman un 41% del total y aquella intraestatal suma el 59%. La deuda intraestatal está integrada en su mayor parte por bonos emitidos en pesos, fruto de la herencia recibida por la Ansses de las AFJP; más otros suscriptos por las citadas entidades en dólares que han sido re emitidos en los últimos tiempos buscando neutralizar el alza en los precios del llamado dólar blue; dólares extraídos de las reservas monetarios del Banco Central han sido sustituidos por pagarés emitidos por la tesorería de la nación a diez años de plazo, intransferibles, que forman parte de los activos del citado banco; otra parte están en posesión del Banco de la Nación Argentina, completando el trío de instituciones estatales que detentan la mayor suma de deuda pública nacional. Otras instituciones estatales ostentan cantidades menores de bonos emitidos por el Estado Argentino.

La deuda con inversores privados y entidades multilaterales que suman un 41% del total, representan un 18,15% del PBI, colocando a Argentina en una situación privilegiada en cuanto a la situación citada, ya que naciones centrales como EE UU, Japón o las europeas, Italia, España, Portugal, Grecia, Irlanda, alcanzan o superan largamente el ciento por ciento de sus respectivos PBI.

En cuanto a la deuda intraestatal que muestra un 59% del total y un 26,12% del PBI, no es que deje de ser pagada sobre todo la del Ansses, que pertenece a los jubilados y pensionados, sino que la exigibilidad de su pago es manejada por el propio estado desde ambas partes del mostrador lo que flexibiliza plazos, formas de pago, etc., a las posibilidades del propio estado.

Los vencimientos contabilizados por el sector público serían de un 57% del total de la deuda pagaderos hasta el 31 de Diciembre del año 2020, es decir un poco más de siete años por delante y el 43% restante hasta el 31/12/2089.

Las circunstancias anotadas en párrafos anteriores muestran la relativa comodidad con que podría moverse Argentina en cuanto a sus finanzas en el ámbito nacional e internacional y qué pobreza de gestión muestra al disponer el cepo cambiario, las amenazas de embargo de bienes argentinos en el exterior empezando del avión presidencial que por esta razón está vedado de conducir a la Presidenta hacia destinos que no respondan a una efectiva protección jurídica, la inhibición de poder solicitar créditos para empujar la producción, el desarrollo o para renovación de los vencimientos actuales, la desconfianza que se tiene sobre la palabra o las promesas de importantes funcionarios del país y otras varias noticias en idéntico sentido que no forman un panorama halagador por cierto.

En un país que muestra fundamentalismos de derecha o de izquierda que no consultan los verdaderos intereses del pueblo argentino, de sus ansias de progreso y bienestar donde regiones como el norte, donde se aloja el 25% de la población total de Argentina y la mitad de los habitantes por debajo de la línea de pobreza del total nacional, se da la paradoja que un gobierno que se llama a si mismo progresista y gestor de la “década ganada” gasta la mitad de los subsidios a consumos eléctricos, gas, transporte y otros, estimados en el presente ejercicio en unos cien mil millones de pesos a favor de los habitantes de la zona metropolitana cuyos ingresos per capita, superan en más de tres veces a la media nacional.

El hecho que esta zona metropolitana contenga un gran caudal de votantes, hace perder a estos falsos progresistas la visión de un país más equilibrado que dé parecidas oportunidades de realización a los habitantes de cualquier región o de cualquier latitud donde hayan llegado a la vida o residan permanentemente. Tal vez el hecho de restringir de alguna manera estos subsidios a los sectores de más altos ingresos del país o de re-direccionarlos hacia otros objetivos (inversiones en desarrollo), significaría un ponderable aporte a bajar los altos índices de inflación que soporta el país en estas circunstancias, que descuajeringan salarios, costos, precios y recuperar un manejo solvente de las variables de la economía que conduzca al país hacia el crecimiento, como ha ocurrido en la última década y también al desarrollo, una asignatura pendiente, que conlleve la búsqueda de equilibrios entre oferta y demanda que impacte de manera positiva sobre el sistema de precios y sobre la paz social.

Mientras ello ocurre, la necedad de los dirigentes que gobiernan los hace decir que no cambiarán para nada el modelo y la política económica actual, qué se podrá hacer para superar las carencias citadas de falta de divisas que ensombrece la gestión externa, importaciones, exportaciones, balanza comercial, etc.…? Como un refuerzo a la balanza de pagos, a través del crédito que se solicitaría a China, se podrían anotar acciones como las siguientes, recordando que hace algunos años la nación asiática concedió un swap, crédito de corto plazo, por la suma de diez mil millones de dólares que, entiendo, fue usado parcialmente. En este caso, un importante vuelco hacia acciones de desarrollo que necesariamente necesitan de financiamiento externo, dados sus volúmenes y necesidad de largos plazos para su reintegro, sería el camino utilizado para superar la asfixiante coyuntura y proyectar al país hacia un porvenir mejor, más venturoso:

Tal como ocurrió con el convenio YPF – Chevron para la explotación de Vaca Muerta en Neuquen, que prevé una inversión inicial de unos 1.260 millones de dólares por el lado de la firma norteamericana y la mayor parte de ellos ya habría ingresado al país en forma de depósitos líquidos en divisas, que por su conformación se computan sumando las reservas del Banco Central y que servirán para hacer pagos de gastos en pesos dentro del país, para lo cual serán convertidos en cada oportunidad. De la misma manera se debería propender a firmar otros convenios con petroleras del mundo hasta alcanzar mayores superficies dentro de los 12 mil kilómetros cuadrados que tiene concesionados YPF dentro de ese yacimiento, buscando de ingresar divisas por unos cinco mil millones de dólares entre los años 2014 y 2015 en los que podrán tomar ritmo las inversiones en la explotación que necesitarían importantes flujos de recursos monetarios desde el exterior para su concreción.

De igual manera, desbrozado el camino para avanzar hacia la construcción de los diques Condor Clift y Barrancosa en Santa Cruz que contarán con el trabajo y la financiación de empresas y bancos de China, podría negociarse con los mismos, depósitos en entidades bancarias sitas en Argentina – I.C.B.C -, por unos dos mil millones de dólares que se deberían invertir en el país en los tiempos futuros, uno o dos años.

El dique de Chiuidos en Neuquen, cuyo presupuesto orillaría los 1.300 millones de dólares y que requeriría financiación del exterior, más el Ferrocarril Belgrano Cargas que, en los protocolos firmados con China, demandaría una inversión de 2.800 millones de dólares y que dentro de la misma, se computan la renovación de 1.700 kilómetros de vías cuyos pagos necesariamente deberían volcarse internamente, por lo que podrían tener un trato parecido en lo financiero.

Así, con estos ingresos acometiendo obras de desarrollo con financiación del exterior, más los saldos favorables de la balanza comercial, se podría, cuanto menos, atenuar la carencia de divisas que aqueja a la Argentina de hoy y volver a una gestión normal, sin cepos de ninguna especie ni autorizaciones con alto grado de arbitrariedad, como ocurre en el presente.-

 

Eduardo J. Poliche es economista y fue secretario de Desarrollo Regional del gobierno del presidente Alfonsín.-

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