Opinión por Gustavo Gamallo Domingo, 8 de Setiembre de 2013

Los cambios en ganancias también llegaron a las asignaciones familiares

Un análisis detallado de lo que sucedió, en paralelo a los cambios en ganancias, con los aumentos en las asignaciones familiares.

Domingo, 8 de Setiembre de 2013

El miércoles se publicó el Decreto Nacional Nº 1.282/2013 que aprobó el aumento del tope del tramo superior de los salarios de los asalariados formales que perciben asignaciones familiares. Para comprender los alcances de la medida es necesario presentar detalles del sistema.

Las AAFF fueron creadas con el objetivo de transferir ingresos a las familias de los asalariados formales con menores de 18 años a cargo y sus prestaciones se componen de transferencias de pago mensual, de pago único (nacimiento, matrimonio, adopción) y otras de pago anual (ayuda escolar).

El sistema de AAFF fue modificado en 1996 incorporándose dos cambios significativos. Por un lado, se estableció el pago diferencial de las asignaciones de pago mensual en relación inversa con los tramos de ingreso y, por otro lado, se fijó un tope a partir del cual los trabajadores no perciben ninguno de los beneficios. Dicho sistema no fue modificado durante el actual periodo y rige hasta el presente. Perciben asignaciones los trabajadores formales, los pasivos, y los beneficiarios del seguro de desempleo.

Desde 2004 se incrementaron en forma sucesiva los montos de las prestaciones que se encontraban congeladas desde 1996. En los últimos años, con la desactualización del tope superior resultó que crecientes contingentes de trabajadores fueran quedando excluidos progresivamente del sistema, debido a los incrementos salariales en virtud de las negociaciones paritarias que corregían la inflación. En junio de 2010 se pagaban mensualmente 3,2 millones de beneficios mientras en junio de 2012 había descendido a 2,5 millones. Esos efectos fueron en parte remediados en mayo del corriente año: mediante el decreto nacional Nro 614/2013, el gobierno nacional incrementó los montos de los beneficios y los topes de las categorías de ingresos de los salarios del grupo familiar para percibir las AAFF, lo cual permitió incorporar unos 700 mil beneficiarios. Con lo anunciado esta semana, se incorporarán unas 850 mil prestaciones. Vale decir, con la simple modificación del tope superior se recuperaron 1,5 millón de beneficios entre mayo y septiembre.

Respecto de los montos transferidos mensualmente, desde mayo del corriente los grupos familiares que perciben salarios hasta 4.800 pesos reciben 460 pesos, quienes perciben hasta 6.000 reciben 320 pesos, quienes cobran hasta 7.800 reciben 200 pesos y quienes percibían 16.800 pesos recibían unos modestísimos 110 pesos; éste último tope fue modificado esta semana llevándolo a 30.000 pesos quienes quedan incluidos en el sistema (y de 8.400 pesos a 16.800 de cada integrante del grupo familiar) sin variar el monto del beneficio. De ese modo, el tope superior se acomoda al límite inferior de quienes se encuentran comprendidos en el Impuesto a las Ganancias, modificado recientemente.

El cuadro de transferencias a las familias con menores se completa desde octubre de 2009 con la Asignación Universal por Hijo dirigida a los trabajadores del sector informal y de empleo doméstico, alcanzando rápidamente a 3,3 millones de beneficiarios. El monto mensual actual es de 460 pesos (también modificado en mayo último), idéntico al percibido en el tramo inferior de ingresos de los  asalariados formales.

También deben mencionarse las asignaciones familiares que perciben los trabajadores de las administraciones provinciales, variables en sus montos; quienes tienen salarios superiores a los mencionados y tributan el impuesto a las ganancias, que pueden deducir hasta 8.400 pesos anuales por hijo incluyendo a los mayores de 18 años;  las madres de siete y más hijos que perciben pensiones no contributivas; y algunos planes subnacionales como Ciudadanía Porteña de la Ciudad de Buenos Aires. En su conjunto, el sistema alcanza aproximadamente al 90% de los 12,3 millones de menores de 18 años.

En suma, lejos de un sistema único y universal de transferencias de ingresos a las familias con hijos se consolida uno heterogéneo y segmentado, con beneficios diferenciales en base a las condiciones laborales de los adultos.-

 

Gustavo Gamallo es sociólogo y doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires y codirector del Grupo de Trabajo Interdisciplinario Derechos Sociales y Políticas Públicas (UBA).-

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