Opinión por Pablo Quiroga Viernes, 6 de Setiembre de 2013

En materia de energía, la desesperación es mala consejera

Es mejor el sol y el viento que la vaca muerta

Viernes, 6 de Setiembre de 2013

Es claro que no puede planificarse un crecimiento sostenido en el tiempo sin su correlato energético, pero esa necesidad no puede resolverse -como está ocurriendo con la minería o los bosques nativos- con decisiones intempestivas sin control ni visión estratégica.

Es preocupante el acuerdo entre YPF y Chevron para la explotación del pozo de Vaca Muerta en la provincia de Neuquén con el objetivo de extraer combustible no tradicional a través del sistema de fracking, ya que supone a priori un riesgo enorme para las condiciones del ambiente debido a los daños que esta actividad provoca sobre los recursos hídricos, la tierra y la salud de las personas.  

Dado que ha sido imposible conocer los resultados de las Evaluaciones de Impacto Ambiental, (entre otras cláusulas secretas) no podemos menos que alarmarnos por lo conocido, esta actividad utiliza grandes cantidades de agua y compuestos químicos que son utilizados y que podrían contaminar tanto el terreno como los acuíferos subterráneos. 

La extensión de los plazos para la explotación de los pozos de petróleo concedida por la legislatura provincial de Neuquén se dio en medio de grandes protestas y manifestaciones populares que se oponían a la entrega del patrimonio natural frente al desconocimiento absoluto de varias cláusulas contractuales.  

Lo cierto es que otra vez se hace presente el corto plazo como política de Estado "K". La falta de implementación de precauciones ambientales y sociales, a la vez que se evita incentivar el desarrollo de energías sustentables a pesar de haberse aprobado en este período la ley  26.190. Todo esto muestra que el progresismo del gobierno sólo se da en su propio relato.

El subsidio del gobierno nacional al uso de energías tradicionales conspira con la posibilidad de generar nuevas alternativas de producción energética, necesarias más que nunca, dado que nos hemos convertido en un país importador. Esto coloca a la Argentina en la necesidad de diversificar en corto plazo su matriz energética.

Por lo tanto, para cambiar la situación y avanzar en una política sostenida de energía sustentable, es  necesario promover energías alternativas, prioritariamente la energía eólica, la solar y la hidráulica de menos de 30 Mg., de tal manera que para el año 2020 pasemos del actual 1% al 10% de energía proveniente de esas fuentes sobre el total de la matriz energética.

Para ello es necesario declarar de interés nacional el desarrollo de la tecnología, la producción nacional y su uso residencial e industrial de la energía eólica y solar mientras se remueven las barreras institucionales, técnicas, legales y financieras que atentan contra su desarrollo.

A la vez hay que poner en práctica una campaña nacional de Uso Responsable de Energía y de Eficiencia Energética, por la que se avance en la implementación de medidas en los sectores de servicios públicos, construcción, industria, comercio y servicios, promoviendo además, para la actividad privada la implementación de  de “hipotecas verdes” para el auspicio de la construcción de edificios de vivienda eficientes en el uso de la energía y el agua.

Finalmente hay que promover una nueva ley de hidrocarburos donde se establezcan modernos mecanismos de evaluación previa de los impactos ambientales, de control social y ambiental durante la producción y luego de cerrado el pozo.-

 

Pablo Quiroga fue presidente la Comisión Nacional de Política Ambiental de la Presidencia de la Nación entre 1986 y 1989. Es docente universitario y consultor internacional.-

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