Mundo Complicado Jueves, 5 de Abril de 2018

Ante el nuevo fallo adverso, qué opciones tiene Lula para evitar la cárcel

El precandidato presidencial que lidera todas las encuestas ha agotado casi todos los recursos judiciales, pero aún su defensa puede apelar a otras instancias. También podría solicitar la prisión preventiva.

El ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva tiene hasta el 10 de abril para presentar un recurso ante el tribunal de Porto Alegre que lo condenó a 12 años y un mes de prisión por corrupción, luego de que la Corte Suprema fallara nuevamente en su contra.

El Supremo Tribunal Federal (STF) rechazó por seis votos contra cinco el hábeas corpus interpuesto por el dos veces presidente, habilitando su encarcelamiento tras ser condenado en dos instancias.


No obstante, el líder del Partido de los Trabajadores (PT), de 72 años, aún puede agotar los recursos ante el tribunal de segunda instancia, el Tribunal Regional Federal (TRF-4) –que en enero ratificó su condena y hasta aumentó su pena-, si su defensa presenta lo que en Brasil se denomina “el embargo de los embargos”.

El mismo tribunal de Porto Alegre rechazó un recurso previo similar en marzo, ratificando la sentencia dictada por el juez Sérgio Moro, que condenó a Lula por entender que recibió un departamento de lujo en Guarujá de parte de la constructora OAS, a cambio de beneficiarla en sus negocios con la petrolera estatal Petrobras.

Si el TRF-4 se mantiene en la misma línea, Moro, cabeza visible de la Operación Lava Jato, firmará la orden de detención de Lula, quien siempre negó haber recibido el inmueble.


Es probable que el ex mandatario presente nuevos recursos ante tribunales superiores, pero todo indica que deberá hacerlo desde la cárcel.

Luego del rechazo del STF al habeas corpus preventivo, que trataba de evitar su encarcelamiento, Lula, una vez detenido, podrá presentar otro recurso similar con nuevos argumentos.

Otra posibilidad que posee Lula para evitar el calabozo es solicitar la prisión domiciliaria, que en Brasil depende de una decisión judicial particular, a diferencia de la Argentina, donde está contemplada para los mayores de 70 años en la ley 24.660.

Las alternativas que rodean a la detención y encarcelamiento de Lula están bajo la lupa electoral, debido a que el líder petista es favorito en todas las encuestas para las presidenciales del 7 de octubre.


Lula también puede recurrir la sentencia que lo envía a prisión ante los tribunales superiores, el Supremo Tribunal de Justicia (STJ) y el mismo STF, quienes ya no analizarían las pruebas a favor o en contra del ex mandatario, una etapa agotada en la segunda instancia, pero pueden discutir si el proceso en su contra se condujo dentro de la legalidad.

El STJ puede analizar si se respetaron las leyes federales o si las pruebas fueron recabadas correctamente, mientras que el STF puede evaluar si se respetaron o no los principios constitucionales, pero ambos tribunales ya no debatirían si Lula es efectivamente el dueño o no del tríplex de Guarujá.

Estos debates podrían derivar en la libertad de Lula, pero su tramitación suele demorar meses o años.


El ex presidente también podría verse beneficiado si el STF modifica su posición de fondo de habilitar la prisión para condenas en segunda instancia para todos los presos del país.

La Corte no siempre interpretó de la misma forma la Constitución Federal, cuyo texto establece que nadie puede ser considerado culpable mientras no haya agotado todos los recursos tribunalicios en las tres instancias judiciales.

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