Mundo Política Miercoles, 14 de Febrero de 2018

Envuelto en escándalos por corrupción, renunció Jacob Zuma

El presidente sudafricano finalmente cedió al ultimátum de su partido y anunció su dimisión en el cargo que ostentaba desde 2009. Sin embargo, dijo estar en desacuerdo con la decisión y afirmó no haber hecho “nada malo”.

Miercoles, 14 de Febrero de 2018

Acorralado por el ultimátum de su partido y una votación parlamentaria que seguramente definiría su destitución, Jacob Zuma (75) anunció su renuncia como presidente sudafricano “con efecto inmediato”. El dirigente está envuelto en diversos escándalos por corrupción y fraude.

La dimisión de uno de los máximos referentes en la lucha contra el apartheid llegó luego de que el gobernante ‘Congreso Nacional Africano’ (CNA) le diera a elegir entre renunciar o enfrentar la moción de censura en el Parlamento.

De este modo, puso fin a una aguda crisis de liderazgo en una de las mayores economías de África y sentó las bases para que los legisladores del CNA elijan a Cyril Ramaphosa, que con la renuncia pasó de ser vicepresidente a presidente en ejercicio.

En un discurso pronunciado al filo del plazo otorgado por el CNA, Zuma dijo estar en desacuerdo con la decisión partidaria, aunque aseguró que siempre fue “un miembro disciplinado” de ese espacio político, cuyas normas internas obligan a todos sus afiliados a acatar las órdenes de la cúpula, incluidos los cargos electos.

El CNA nunca deberá estar dividido en mi nombre”, recalcó, en una llamada a que no haya incidentes violentos debido a su marcha forzada.

Pese al acatamiento, Zuma dedicó la mayor parte de su intervención a argumentar que considera que la formación no siguió los cauces apropiados ya que es el pueblo, a través de sus representantes -los miembros del Parlamento-, el que debería encargarse de definir la salida de sus líderes.

No acepté servir para salir con pactos o beneficios de la oficina del presidente. Es mi partido el que me pone a mí por encima de los representantes del pueblo”, subrayó.

Tampoco consideraba -dijo- que la vía de la moción de censura hubiera sido humillante para él, como habían esgrimido varios altos cargos del CNA, ya que es el mecanismo apropiado establecido por la Constitución que él juró servir. “Ningún líder debería buscar una salida fácil”, opinó al respecto.

Asimismo, criticó que el partido en ningún momento le haya dado motivos concretos para dimitir, así como lo apresurado de los trámites, que se precipitaron después de que Ramaphosa asumiera la presidencia de la formación en diciembre de 2017.

Pese a todo, aseguró que seguirá al servicio del histórico movimiento de liberación, bajo cuyas siglas militaron figuras históricas de la lucha contra el apartheid como Nelson Mandela.

Investigado

El debate sobre la salida prematura de Zuma, que tenía mandato hasta 2019, venía detonado por su mala imagen y por los graves escándalos de corrupción que lo rodean.

El ya ex presidente está implicado en numerosas acusaciones, incluidos casi 800 cargos por corrupción relativos a contratos de armas de finales de los noventa o las investigaciones por haber usado el Estado para favorecer a empresarios afines con concesiones públicas millonarias. Además, en 2016 debió devolver medio millón de euros tras haber sido acusado de pagar la ampliación de su residencia privada con dinero público.

La gota que rebalsó el vaso de la opinión pública fue la detención de uno de los miembros de la poderosa familia de empresarios Gupta, durante un allanamiento en uno de los inmuebles de Zuma.

En su defensa, el dirigente resaltó que “no hice nada nada malo”. “Nadie me dio una explicación sobre lo que se supone que hice. Me parece injusto, muy injusto”, se lamentó.

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