Mundo ESCANDALO MUNDIAL Viernes, 8 de Abril de 2016

Panamá Papers: “Hay mucho que no hemos descubierto, es como una Caja de Pandora”

La periodista argentina Marina Walker, que lideró la investigación, aseguró que se van a seguir publicando datos porque, “quizás los secretos más importantes aún no se han revelado”. Además, advirtió que la ICIJ no dará la información a ningún gobierno pero que sí incorporarán periodistas para agilizar la indagación de los Panamá Papers, que calificó como “una Caja de Pandora”.

La periodista Marina Walker seguirá trabajando en investigar los Panamá Papers y aseguró hay muchos datos que aún no se han revelado.

"Vamos a seguir publicando, hay mucho que no hemos descubierto. Es como una Caja de Pandora y, quizás, los secretos más importantes aún no se han revelado", dijo Walker en entrevista telefónica con la agencia de noticias Télam.

La periodista mendocina, que vive en Washington, fue quien tuvo el primer contacto para trabajar en red con el diario alemán Süddeutsche Zeitung luego de que una fuente anónima filtrara a ese periódico 11,5 millones de documentos del estudio de abogados panameños Mossack Fonseca.

La filtración, que sacó a la luz 214.488 compañías offshore creadas por ese estudio en los últimos 38 años, llegó al diario alemán de manos de un "John Doe" (anónimo) que "lo hizo para exponer a esa criminalidad del mundo de los paraísos fiscales", contó Walker.

Correos electrónicos, cuentas bancarias, pasaportes y registro de clientes revelados tras un año de trabajo colaborativo de 376 periodistas de 77 países pusieron en jaque a 140 políticos, reyes y familiares, ganadores de premios Nobel y más de 500 bancos mencionados como poseedores de empresas opacas.

Frente al potencial pedido del material filtrado, Walker fue rotunda: "No vamos entregar los datos a ningún gobierno, no es nuestra función, ni somos el brazo de ningún gobierno, la respuesta es ‘no‘ para todos", aunque sí "incorporaremos más periodistas" para continuar la indagación en países "donde no pudimos trabajar".

"Vamos a resistir pedidos de la justicia, no vamos a ceder fácilmente, no creemos que sea la función de los periodistas; pero si ocurre se tomarán las decisiones en consulta con nuestros abogados. Cualquiera que lo pida tiene que venir a lidiar a la jurisdicción de Estados Unidos", dijo.

Sobre el rebote mundial, Walker contó que sabían que era una historia grande por los personajes involucrados, pero "la reacción tan rápida de parte de autoridades reguladoras de todo el mundo nos sorprendió".

"Esto -agregó- muestra que una de las fortalezas de la investigación es que no hay sector, ni color político que no esté involucrado en esta economía paralela, en este mundo secreto de paraísos fiscales".

En muchos casos, dijo, se pudo comprobar que "había evidencia de criminalidad, en otros no, pero sí de usos poco transparentes de negocios", y agregó "cualquiera que crea una empresa en las Islas Vírgenes Británicas, Bahamas o las Caimán no está eligiendo el modo más transparente de operar".

"Hicimos la diferencia en cada caso, expusimos la situación y a todos se les pidió su descargo semanas antes, les hicimos quince preguntas por escrito con todos los detalles. La idea no era sorprender a nadie", relató.

El escándalo impacta en "víctimas absolutamente reales", y "cuando ves que traficantes de armas y drogas esconden su dinero en paraísos fiscales y en el sistema bancario internacional, el tendal que dejan esos criminales es bien conocido", indicó.

Durante los Panamá Papers, el ICIJ, con sede en Washington, también apuntó a empresas de energía y ligadas al mundo de los recursos extractivos que "producen enorme daño al medio ambiente y tienen gran participación en el mundo offshore", contó Walker.

Y sumó: "Hay datos de gente ligada al abuso sexual de menores usando estas compañías. Las víctimas son de todos los colores y formas; son miles, empezando por el ciudadano común que no puede acceder a estos privilegios, paga sus impuestos y no recibe buenos servicios públicos".

"Cuando se está robando a los fiscos, es plata que tendría que ir a las arcas públicas y no va. Hay un sector privilegiado que puede guardársela y esto afecta a la gran mayoría de las poblaciones empobrecidas que no se benefician en inversiones de transporte, hospitales, rutas y todo en lo que un gobierno debe invertir para su gente", detalló.

"Las personas pueden decir lo que quieran, pero queda en manos de los entes reguladores o de la opinión pública de cada país el nivel de tolerancia a las explicaciones que pueden ser certeras y legítimas", matizó Walker.

Asimismo, los entes y la gente "pueden decidir aceptarlas, y no pasa más, o como sucedió en Islandia, donde ni ciertos sectores del gobierno ni el pueblo estuvieron dispuestos a aceptar las explicaciones y el primer ministro ha tenido que dar un paso al costado", analizó.

La investigación fue realizada por periodistas de un arco amplio de medios prestigiosos: "Hay progresistas, conservadores, pequeños centros sin fines de lucro", subrayó.

Tras revelar el Panamá Papers, hasta "Barack Obama salió a decir que van a impulsar una legislación para que se sepa quiénes son los beneficiarios últimos de personas que tienen cuentas bancarias", contó.

Incluso, entre las reacciones más fuertes, en Suiza los fiscales "se están moviendo y mandaron cartas a veinte bancos para que revelen si estaban metidos en Panamá Papers para seguir el saneamiento de la banca suiza a que le queda mucho por delante", recordó.

La investigación, finalmente, es lo "suficientemente fuerte, global y detallada como para que no veamos reformas. No creo que reformen todo y dejen de existir los paraísos fiscales, tampoco hay que ser inocentes".

Incluso a las iniciativas "esperanzadoras", les cabe otro lado ‘B‘: la de "una milicia de contadores y abogados que ganan muy buenos sueldos y cuya función en la vida es diseñar atajos fiscales y secretismos para el 1% de la población global. Esa gente hoy está ocupada tratando de ver cómo cierran los agujeros", señaló.

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