Mundo PROTESTAS Jueves, 17 de Marzo de 2016

Un audio entre Dilma y Lula en busca de impunidad agravó la crisis política de Brasil

Un juez brasileño difundió ayer una llamada telefónica entre la mandataria Dilma Rousseff y su antecesor y flamante Jefe de Ministros, Inácio Lula Da Silva, en medio del escándalo de corrupción que afecta al país vecino. Rousseff intervino para evitar una posible detención del exmandatario, a quien envió un documento con su nombramiento como ministro para que lo usara "en caso de necesidad".

Las protestas fueron en Brasilia y San Pablo y volvieron a ser miles los manifestantes en las calles.

La crisis política que atraviesa el gobierno de Brasil se agravó anoche tras la difusión de una conversación en la que la mandataria Dilma Rousseff parece sugerir a su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, que lo designa ministro de la Presidencia para evitar que vaya preso por el escándalo de desvío multimillonario de fondos de la petrolera Petrobras.

“Estoy mandándote a Bessias (Jorge Messias, procurador de Hacienda nacional) junto con el papel, para que puedas tenerlo y usarlo en caso de necesidad, que es el término de la posesión”, afirma Rousseff en su conversación con Lula.

La conversación dejaría traslucir que ambos están preocupados por la posibilidad de que algún juez ordene la detención preventiva de Lula antes de que el exmandatario sea investido como ministro, cuando obtendrá fuero privilegiado y sólo podrá ser juzgado por el Supremo Tribunal Federal (STF).

“Nosotros tenemos una Suprema Corte totalmente acobardada, un Supremo Tribunal de Justicia totalmente acobardado, un presidente de la Cámara de Diputados jodido, un presidente del Senado jodido y no sé cuántos parlamentarios amenazados”, le dice Lula a Rousseff en otro de los audios divulgados por un tribunal del estado de Curitiba.

En referencia al tribunal que ayer decidió retirar el secreto judicial sobre la investigación, Lula dice: “Yo estoy asustado con la ‘República de Curitiba’, porque a partir de un juez de primera instancia todo puede pasar”.

Los diálogos fueron grabados ayer mismo por la Policía Federal con autorización del juez Moro, que investiga la posible participación del exmandatario en el escándalo de corrupción de Petrobras.

Tras conocerse los audios se generaron manifestaciones contra el gobierno y frente a la casa de Lula en Sao Bernardo do Campo y hubo algunos choques entre manifestantes y policías.

Los diputados de la oposición interrumpieron una sesión del pleno de la Cámara Baja al grito de “renuncia ya”.

A su vez, unas 2.500 personas, acompañadas por una treintena de legisladores, protestaron frente al Palacio del Planalto, sede del gobierno, en Brasilia, contra la designación de Lula como ministro. En San Pablo y Río de Janeiro también se produjeron concentraciones, convocadas por algunas de las mismas entidades que organizaron las masivas protestas del domingo. A última hora de la tarde, la gente se reunía en la céntrica avenida Paulista, corazón financiero de Brasil y bastión opositor.

Moro levantó el sigilo de las escuchas en las líneas telefónicas de Lula luego de que Rousseff anunció su nombramiento como titular del influyente Ministerio de la Presidencia.

Como el cargo de ministro le otorga al exjefe de Estado fuero privilegiado, Moro tendrá que trasladar todo el proceso contra Lula al Supremo Tribunal Federal, máxima corte del país.

La jefa de Estado, en una rueda de prensa que concedió para defender el nombramiento, insistió en negar que su decisión busque blindar judicialmente a Lula y librarlo de los procesos que enfrenta en la Justicia.

“El cambio de instancia no significa que ya no será investigado. Significa que la Fiscalía y la policía seguirán la investigación, pero que el juez será la máxima corte. ¿La oposición quiere decir que la Corte no es confiable?”, preguntó Dilma.

Lula es investigado por enriquecimiento ilícito, blanqueo de dinero y falsificación de documentos. Como titular del Ministerio de la Presidencia (jefatura de Gabinete), influirá en decisiones de su sucesora y en las de su base parlamentaria, a la que intentará unir ante un proceso de juicio político que hoy retomará la Cámara de Diputados.

Este tipo de accionar tiene sus antecedentes en Argentina. Si Lula da Silva asume un cargo en el gabinete de Dilma, algo que se adelantaría del martes a hoy, hará algo que nadie hizo hasta ahora en Brasil y que en la Argentina registra sólo dos lejanos antecedentes, los de Domingo Faustino Sarmiento y Julio Argentino Roca: ser ministro tras haber sido presidente. Sarmiento gobernó entre 1868 y 1874, y fue ministro del Interior 40 días de 1878, en el mandato de Nicolás Avellaneda. Roca, presidente entre 1880 y 1886, fue ministro del Interior en 1890 y 1891, con Carlos Pellegrini en el poder. Igual que Rousseff con Lula, Avellaneda y Pellegrini convocaron a Sarmiento y Roca con el objetivo de fortalecer sus respectivas administraciones en momentos de cierta debilidad.

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