Cultura E-book Domingo, 12 de Abril de 2015

Literatura y periodismo: Yayo Hourmilougue presenta su primera novela

Titulada "La que se puso a morir en la vereda", la historia describe de manera ficcional problemas de la realidad social y política de la Argentina, vinculados a la desigualdad, la falta de oportunidades y el abuso de poder. En diálogo con Diario Inédito, Hourmilougue cuenta más detalles de la novela, disponible en Bubok y Amazon.

Atrapado por la escritura ficcional, Hourmilougue ya tiene terminada su segunda novela

Domingo, 12 de Abril de 2015

Romina es una joven de escasos recursos, madre de dos niños, que vive en un pueblo de la Costa Atlántica. Miguelo, un hombre de clase media que viaja con su mujer a la casa de la playa. Sus historias se cruzan cuando el dinero no le permite a Romina cuidar el bienestar de sus hijos. Miguelo intentará ayudarla sin perder su familia y su status social.  

La que se puso a morir en la vereda es la primera novela del periodista Yayo Hourmilougue, quien transita su profesión hace más de veinte años, y comenzó a escribir ficción como una nueva forma de describir la realidad de la que no puede mantenerse abstraído.

Desde el comienzo, la novela atrapa por la densidad de sus personajes, las descripciones que dibujan el escenario y la claridad de su escritura. A simple vista, llama la atención la estructura gramatical que suprime el párrafo y transforma cada punto en un punto y seguido, efecto que agiliza la lectura y presenta el relato todo junto, enmarañado de momentos y sin respiro, como la vida y sus matices.

A mitad de camino, hay un giro que hace avanzar la historia, fortalece la trama argumentativa y descubre mundos de desidia política, quizás ya conocidos pero las más de las veces naturalizados o acallados.

Es un alegato a la realidad. Algo así como un llamado de advertencia a la política y a la sociedad”, dijo Hourmilougue acerca de su trabajo literario/periodístico que “trata causas resonantes del país y nace de condimentos reales”.

Esta demanda, no es denuncia sino demanda, que en  mi caso no se hace desde un artículo, sino desde una novela, y además ficcionada”, comentó el autor.

En este sentido, explicó que en un contexto en que la escritura y la lectura se transformaron en prácticas cada vez menos frecuentes, en gran parte por las deficiencias del sistema educativo, el género que representa su trabajo es leído por “gente que se ha superado como autodidacta, o por aquellos que tienen al menos, estudio secundario o terciario, quienes consumen porque esperan encontrar en ese libro, y sobre todo en épocas de tanta corrupción animal, lo que la televisión y los diarios no dicen. Y si lo dicen, en esa novela periodística, tiene la intimidad que desconocían o imaginaban acerca de cada protagonista”.

Una reunión en la que conoce la historia de una de las tantas Rominas que viven en el país, intensas lluvias en una ciudad costera que no lo dejaron salir y un sentimiento de injusticia, bastaron para que Hourmilougue escribiera estas 49 páginas, movido por la certeza de que a través de las letras, también se puede hacer algo contra la impunidad.

Escribí sin pausa, como atacado por la fuerza de gravedad. De día, y de noche, sin horarios. La historia se fue formando. Es raro ir creando, escribiendo, recordar la realidad y apoyarte en personajes que se van desprendiendo solos, de lo que vos sos, que te empujan y te sacan de ahí, esa quizás es la Ficción”, expresó el periodista acerca del proceso de escritura, que comenzó una tarde de 2009, concluyó en tres días y revisó durante tres espaciados años.

“La resolución de cada hecho, efectivamente fue surgiendo después del segundo capítulo”, dijo al responder si la trama argumentativa completa de la historia ya había sido definida antes de comenzar a escribir. Y agregó que “el final de la Novela, revelado en el título, fue duro, pero luego de escrita, me dije que no fue una decisión mía, sino del sistema que todos creamos. De nuestra sociedad”.

Es escenario de la historia un pueblo turístico, que fuera de ficción es la ciudad de donde es Romina, a la que el autor ha ido durante años y puede asegurar que los problemas que describe en la Novela persisten “en invierno y en verano y son tapados por el poder local”.

“El lugar, ciudad o pueblo  de La que se puso a morir en la vereda son lugares donde se subsiste, y se espera con ansiedad conseguir  algún trabajo temporario de diciembre a marzo, el resto del año es asistencia social. Y quienes más sepan arrimarse al intendente o al Concejo Deliberante, tendrán mejores premios, es como un reinado del lumpenaje, la necesidad hace el resto”, detalló el autor.

Y señaló que al mismo tiempo, “hay algo bueno, lo que la gente hace por sí sola, sin los políticos con cargo, algo que comienza a funcionar institucionalmente dentro de la sociedad, y eso es grandioso. Llega el momento en que muchos no quieren asistencia, quieren hacer cosas. Y se encuentran con que no hay regímenes que alienten el desarrollo, entonces aparecen los primeros emprendedores disgustados con esto, que tibios, tratan de aplicar sus ideas”.

 

Desigualdad de género

Otro eje que recorre el argumento de la novela es la fuerte desigualdad de poder entre las figuras masculinas y femeninas. En este conflicto, Miguelo aparece como quien tiene la capacidad de cambiar la vida de Romina.

- ¿Crees que el hombre debe tomar un papel también protagónico en la lucha social por la igualdad de género? 

Sin dudas. El hombre y la mujer deben hacerlo, y deben delegar con su voto en quien creen que lo hará en nombre de ellos. Pero cada uno debe hacerlo por su Par, sea Ella o Él. Por pura convicción humana, nomás.

Creo que hay más hombres con posibilidad, no sé si capacidad, de ayudar a cambiar la vida de una mujer, que mujeres que puedan ayudar de igual manera a un hombre, pero por la situación a la que cada uno ha llegado, por sus trabajos y oportunidades. Y lo afirmo desde lo laboral/profesional, ese es el caso de Romina y Miguelo.

Fuera de ellos, estamos ante una fisura social con un arrastre cultural de siglos. Hoy la mujer tiene que trabajar 79 días más que el hombre para ganar lo mismo anualmente. La mujer no se liberó con el voto, se libera cuando estudia y se capacita, y después, si lo logra, tiene otro desafío, competir en empresas que siguen fundando los hombres, públicas o privadas.

La discriminación que manejamos desde lo material, no es tal, esa es su consecuencia, la discriminación es cultural, es decir, humana. Fijate hasta donde habremos llegado luego de décadas, que la mayoría de la mujeres enfocan el mundo con actitudes machistas, creen que deben competir en ese mundo de hombres, como lo hacen ellos, cuando en verdad son mujeres compitiendo, y en buena hora que lo sean.

La desigualdad de género no es un tema del que un hombre deba evadirse. Así como no debe evadirse en lo social o en lo  laboral, tampoco puede hacerlo ante la violencia del otro, o de la otra. Debe demandar, exigir, que no sigan sucediendo las cosas que vemos a diario. Estamos ante una desigualdad y una violencia ecuménica.

Cuando una mujer muere víctima de abusos, mueren todas. El hombre que lo hace es socialmente condenado, y somos todos condenados, aunque el tipo no siempre vaya preso. Ella paga con su muerte, él, debería pagar con su vida, si la justicia funcionara, y me refiero a que su pena debería ser desde allí, su vida entera. Tampoco es casual que en los lugares donde se desarrolla la Novela, el Intendente, cene con el Comisario y algún Juez. Y que juntos abran una playa paqueta en sociedad para el Poder de Buenos Aires cada vez que los visiten, o que el comisario sea el dueño de la empresa de seguridad de la zona. Ahí, estamos en problemas.   

 

La que se puso a morir en la vereda puede adquirirse a través de Bubok, versión E-book en el siguiente link http://www.bubok.com.ar/libros/198349/La-que-se-puso-a-morir-en-la-vereda, a un costo de 38 pesos.

    Seguí leyendo en Cultura