Cultura Arte Lunes, 5 de Mayo de 2014

Arte

Otro golpe a la cultura: censura en el E.C. de la Biblioteca del Congreso

Las obras Oscar Maio, uno de los artistas que participan de la exposición de Proyecto Random, fueron prohibidas para su exhibición.

Las obras de Oscar Maio que fueron prohibidas.

El pasado miércoles 23 de abril se inauguró la primer muestra de arte plástico de Proyecto Random, una nueva propuesta de impulso y apoyo a los artistas emergentes, en el Espacio Cultural de la Biblioteca del Congreso de la Nación, en Alsina 1835. Altercados, malos entendidos, y finalmente, censura.

La idea es clara: Random son muchas personas que conforman una galería itinerante con la meta de hacer el arte plástico más accesible al público.

Una vez más nos encontramos ante la pregunta milenaria: ¿qué es arte, y qué no? Innumerable cantidad de críticos, artistas, espectadores y vecinos a lo largo de la historia han intentado responder a este dilema. En esta ocasión, y como en tantas otras, una definición que parte de la incapacidad de lidiar con lo que un dibujo provoca, logra su cometido de limitar, encasillar y finalmente censurar la expresión de un otro.

Hoy es el caso de Oscar Maio, 29 años, egresado del IUNA y alumno del maestro Casiano Leon. Su investigación parte de las inquietudes que surgen en el proceso de autoconocimiento. Las piezas expuestas por Proyecto Random consisten en ilustraciones con bolígrafo y lápices de color, y forman parte de la serie Microespacios.

Dibujos. Dibujos de una figura masculina. Podrían llegar a pensarse como retratos, quizás autorretratos. Dibujos que fueron separados de una exposición al son de “esas obras no”, porque “el público no quiere ver eso”.

Agustín Bourdieu, encargado de montaje, y Olga Lavigna, subdirectora del espacio, fueron dos de los interlocutores en el diálogo con Proyecto Random sobre la decisión impuesta de discriminar tres de las obras de Maio. “No venimos a transgredir límites”, dijo Jonatan Kluk, artista y co-director de Proyecto Random, al dar una explicación sobre por qué hay colgados en la pared tres códigos QR enmarcados. Esa es la forma en la que se pudo acceder a las obras censuradas.

Mientras una mujer de unos 30 años frente a la colección de Matías Otamendi le explica a una nena de 4 años de qué están hechos sus cuadros (composiciones de pelo, barniz y acrílico que retratan ángulos del cuerpo humano), me pregunto a quién y de qué protegen aquellos que rotulan la expresión de un artista. Seré joven, quizás muy joven para entender la respuesta, pero algo me dice que el público tiene poco que ver con ese tipo de criterio.

Para conocer más sobre Proyecto Random, su Sistema de Mecenazgo Colectivo y las próximas exposiciones, entrá aquí: http://www.proyectorandom.com.

 

 

Por Tamara D.

 

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