Cultura Adios a un ícono Viernes, 20 de Diciembre de 2013

Falleció Nelly Omar, la “Gardel con polleras”

La cantante argentina, considerada una de las mayores exponentes del tango, murió a los 102 años dejando un legado imborrable en la cultura nacional.

Nelly Omar había dicho que le gustaría ser recordada como

La compositora y cantante de tango y folclore, Nelly Omar, falleció este viernes a los 102 años en el CEMIC.

Nacida el 10 de septiembre de 1908 como Nilda Elvira Vattuone en la localidad bonaerense de Bonifacio, fue inscripta y criada en Guaminí, donde vivió hasta los 11 años, cuando falleció su padre y se trasladó a Buenos Aires con su madre y 10 hermanos.

Voz protagónica y central del tango y la canción criolla en las décadas del ´40 y el ´50, la “Gardel con polleras” fue proscripta por su su adhesión al peronismo e integró las listas negras, por lo que estuvo prohibida en radios y teatros luego del golpe de Estado de la autodenominada Revolución Libertadora.

A pesar de que inició su carrera artística en 1924, su período de esplendor ocurrió en los años 1930 y 1940, destacándose por sus versiones de “Callecita mía”, “Sólo para ti”, “Latido tras latido” e “Intriga y pasión”.

Fue relacionada sentimentalmente con el compositor Homero Manzi, de quien se dice que le compuso el tango «Malena», aunque Omar dijo que «Sur» y «Solamente ella» también le hacen referencia.

Considerada como una de las mayores exponentes del tango, fue declarada Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires en 1996 y Embajadora del Tango en 2010. También, recibió múltiples premios como el Raíz en 2007, el Clarín Espectáculos en 2009 y el Pablo Podestá en 2010.

Pese a los problemas de salud aparejados a su edad y que la llevaron a padecer varias internaciones en el último tiempo, la intérprete celebró sus 100 años en 2011 con una presentación en el Luna Park.

En 2009, al ser interrogada sobre cómo le hubiese ser recordada, Nelly respondió: “No como cantora, sino como buena persona. Creo que lo soy. Me duele cuando no puedo ayudar a alguien. Pero generalmente puedo, o hago lo posible. Y no espero que me retribuyan con algo: cuando doy, doy de corazón. Si hay alguno que dice que tengo una deuda, que venga y se la pago”.

 

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