Correo de Lectores · Miercoles, 21 de Noviembre de 2012

Calentita crónica de un mendocino caceroleando en Buenos Aires

La gente rodeando el Obelisco porteño

¡GRACIAS Sra. CRISTINA!
Debo reconocer que me encuentro estupefacto por esta manifestación. A la vez que agradecido de la señora Presidente.
Porque ella generó en mí este indescriptible sentimiento de esperanza en la república, en la democracia y en la Argentina. Y esa sensación emotiva de ver que todavía los argentinos tenemos con qué, la ví reflejada en la sonrisa de todos los que, todavía ahora se están manifestando. Gente mayor, que reflejaba en sus semblantes la misma o más ilusión incluso que la que a mí me embargaba.
Era la expresión que no todo está perdido. Que hay esperanza. Que aún en este período infame que nos ha tocado vivir en democracia, hay un
túnel. Una luz. Que la gente, principalmente los jóvenes, sí son el
futuro de la patria.
Porque si algo vi en la marcha de Capital Federal fueron jóvenes.
Muchos. Por doquier. Que venían del trabajo. De la escuela. De la
facultad. De estudiar. Pacíficos. Pero decididos. Y un sinnúmero de
ellos votarán gracias a la nueva ley de los 16 años.
Al fin señora Presidente, es tan cierto que la juventud es tan maravillosa. Al menos esta juventud. Y no esa que usted se empeña en
pregonar y resucitar, y que hoy personifican vetustos y siniestros
personajes de los ´70.
Ví caminar familias enteras, con la banderita de Argentina. Una señora
mayor, muy mayor, me regaló una. Me emocioné. Pues, mi familia estaba
lejos y aunque compartiéramos el deseo de manifestarnos no los tenía allí presente. Pensé en mi abuela. Una maestra de la escuela pública que se murió sin poder ver esto. Hubiera estado tan feliz por ver que al menos todavía los inmorales no nos han igualado.
Por eso estoy agradecido a la Presidente. Por haber provocado todo
esto. Porque recordándole a Perón al que de tanto en tanto lo rescatan.
"Cuando los pueblos agotan su paciencia hacen tronar el escarmiento".
Y mal que le pese señora, está pueblo está harto y hoy lo dejó bien
claro.
Cansado de atropellos. De "clases magistrales" que nos dan sobre un
atril cual maestro ciruela por cadena nacional con la "aprobación"
plausible de un séquito impresentable de adulones de todos los tiempos
y colores. Sí porque para su información, aplaudieron y lamieron las botas de todos los últimos presidentes.
Hastiados de esta falange que es "La Cámpora", los Cámporas, Cámpora y
todos esos nombres que resuenan lastimeros y perniciosos y que huelen a naftalinas. A la década más trágica y sangrienta de la historia.
De esta especie de nuevo Ministerio de Bienestar Social que es la Secretaría de Comercio con sus torpes matones. De los “intelectualoides” de Carta Abierta. De la influencia política y filosófica de un extranjerizante desmañado como Laclau y su mujer. De las ferias de libros para unos pocos. Del Vatayón Militante. De la Cámpora en las escuelas. De Marianito y Aerolíneas. Del papelón de la Fragata. De Harvard y otros yuyos. Por citar solo alguno de los tantos atropellos.
Por eso, hartos de estar hartos. Los argentinos dijimos BASTA.
Sin lugar a dudas Dios es argentino. Lo digo por Él (el de TODOS) y no
por Él. Porque ni aún éste último logró opacar o aguar la gran fiesta
de la libertad y la democracia que hoy vivimos. Hoy fue un día argentino.
Hasta en eso Él (el de TODOS) nos ayudó. Sí. Ni una nube. Ni un rayo. Y por si era poco a eso de las 19.20 empezó a correr una vientito que era como una caricia que alentó y envalentonó a la gente a agolparse en las calles de una vez.
Y sí. Porque hasta ahí llega el límite de la omnipotencia. Ni siquiera
invocándolo a Él (al que no es de TODOS), ni a Unidos y Organizados, ni a D´Elía, ni a la mar en choche, ni mandándolo a Aníbal a preparar mal tiempo para hoy, el clima cambió. El día se mantuvo soleado, incólume e invariable. Porque al fin y al cabo el único que determina si habrá buen tiempo el fin de semana es el otro Él, nuestro Dios, el de TODOS.
Más acá o más allá, el 8N descansará en la retina de la memoria política argentina como un verdadero hecho histórico.
No hubo al menos en Capital Federal, ni cortes de luz, ni de agua, ni
interrupciones del subte, ni caos en el tránsito, ni sabotaje, ni
ninguna circunstancia que pudiera detener tanto enojo, hastío e
indignación popular. Porque esto sí fue Nacional y Popular.
Otra que los indignados de España.
Para los folclóricos de los ´70 que añoran las marchas a la plaza.
Sírvanse mirar la realidad. Porque como decía el General "la única
verdad es la realidad". Y la realidad acá es una sola. Hoy no fue un
día kirchnerista.
Cuando los argentinos se despiertan se lo hacen saber al mundo.
Así ha quedado demostrado con la gente que mayoritariamente por propia
voluntad y sin arengas de política de puntero, tomó las calles
pacíficamente y multiplicando por dos o por tres la concurrencia de la
última manifestación, redobló civilizadamente la provocación de su
gobierno y sus secuaces.
Una vez más señora, con el mayor respeto por su persona y por su
investidura institucional, MUCHAS GRACIAS POR HABERME DEVUELTO LA
ESPERANZA EN ESTE BENDITO Y QUERIDO PAÍS QUE ES LA REPÚBLICA ARGENTINA.
¡Que, Viva la PATRIA!

Dr. Jorge de la Reta

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