Opinión Por Ricardo Alfonsín Viernes, 2 de Febrero de 2018

Cuidemos a la ciudadanía y a la policía sin demagogia

Viernes, 2 de Febrero de 2018

El Presidente recibió al policía investigado por el eventual uso abusivo de su arma. A aquel que dio muerte al delincuente que había apuñalado a un turista. Según la información, lo hizo mientras el delincuente escapaba. Es obvio que no puedo opinar sobre la cuestión de fondo. No la conozco. Tampoco, más allá de que la conozca o no, puede hacerlo el Presidente. Podría incurrir en una indebida interferencia en la Justicia.

Tengo opinión, en cambio, acerca del encuentro del presidente con el funcionario policial investigado, así como de sus dichos en esa ocasión. Mas allá de que nadie puede estar seguro de que ambas circunstancias no ejerzan influencia alguna en la Justicia, la conducta del Presidente no puede ser considerada ilegal. Sin embargo, la legalidad o ilegalidad de un acto no es el único elemento a tener en cuenta a la hora de valorarlo. En el tema de la división de los poderes, como en otros, hay que ser muy cuidadoso. A veces incluso es necesario exagerar: hacer más de lo que manda la ley. Tengamos en cuenta que La Justicia aún no ha fallado. Se han tomado medidas cautelares, pero aún no existe sentencia. Desde este punto de vista, no creo que el Presidente haya extremado esos cuidados.

Vale la pena decir algo también acerca de los comentarios y opiniones que sobre el tema han formulado, analistas,abogados, periodistas o políticos. Muchas de ellas causan la impresión de que les parece mal que la Justicia, en este caso, investigue las circunstancias del hecho. Me apresuro a señalar que a mí me preocuparía lo contrario. Y obviamente no tengo nada contra el funcionario policíal. Pero no es solo el policía el investigado, sino también el Estado. Y eso es lo que corresponde. Aún en este caso.

Es posible que el policía invetigado tenga razón. Ojalá así sea además. Pero dejemos que lo averigüe y lo decida la Justicia. Claro que para que la Justicia pueda expedirse, hay que enjuiciar al funcionario policial, reunir las pruebas, y recién después, aquella podrá dilucidar si existió o no uso abusivo de la fuerza. No se puede determinar eso antes de sustanciar el juicio. De algunas opiniones parece desprenderse la idea de que en este caso, el juicio puede obviarse.

Insisto, es posible que el policía tenga razón, pero tenemos que tener la certeza de que la tiene. Por el bien de todos. Y ella solo surge de la investigación y el juicio. Claro que es duro. Siempre que un inocente es sometido a juicio atraviesa una situación muy dura. Pero así es el Estado de Derecho. Así es la civilización. La barbarie es mucho más dura. ¿Acaso queremos volver a los tiempos en los que se juzgaba por impresión y los poderes del Estado se concentraban? Suponemos que no. Pues para evitarlo, hay que dejar actuar a la ley y la Justicia. Sólo así se asegurará a los ciudadanos que las cosas se hacen como corresponden. Sobre todo, si se trata de cosas que se hacen con armas mortales. Me dirán que nadie impide que la Justicia actue, y es cierto. Sin embargo, muchos sentimos la necesidad de diferenciarnos de la idea según la cual, en casos como estos, el accionar judicial resulta casi un despropósito.

Tanto que cuestionamos el populismo, hay que decirlo,el caso del policía enjuiciado desató estos días una suerte de torneo populista. Lo del Presidente no escapa a esta caracterización. ¿Es necesario explicar por qué? Tampoco fue prudente. Mas allá de sus intenciones, el gesto del Presidente no es solo un mensaje al funcionario policial entrevistado, sino tambien a quienes se les delega el ejercicio del uso de la fuerza en representación del Estado. Algún abogado dijo que los actos de los funcionarios se presumen legales. Eso pasa también con los de los particulares. Pero esa presunción no exime del accionar judicial. El uso de la fuerza por el Estado debe siempre someterse a las más rigurosas pruebas de legalidad. Siempre hay tiempo para los homenajes y los reconocimientos. Pero primero la Justicia. Claramente no es un buen mensaje el que contraría esta secuencia.

No es demagogia lo qué hay que hacer con nuestra policía. Lo que tenemos que hacer con ella es pagarles mejor, formarlos mejor, equiparlos para defendernos y defenderse mejor, en fin jerarquizarlos. Eso es cuidar en serio a la policía … y a los ciudadanos. Sin ello, todo lo demás suena a imprudente demagogia.

 

Por Ricardo Alfonsín

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