Mundo Comercio Lunes, 12 de Diciembre de 2016

El Salvador busca nuevos mercados en la Argentina

Así lo anticipó el Ministro Consejero de la Embajada del país centroamericano en Argentina, Sergio Gallardo. En diálogo con Diario Inédito, también se refirió a las maras, y dijo que se combaten con “políticas de prevención, reinserción y no simple represión”.

La Joya de Cerén es uno de los atractivos turísticos salvadoreños

Lunes, 12 de Diciembre de 2016

El Ministro Consejero de la Embajada de El Salvador en Argentina, Sergio Gallardo, expresó que su país busca impulsar nuevos mercados para generar ingresos. “Queremos hacer crecer nuestro turismo, nuestro comercio” y convertir a El Salvador en un lugar clave para el transporte. En declaraciones a Diario Inédito, el diplomático también se refirió a las maras, y dijo que luego de decisiones erradas, actualmente se combaten con “políticas de prevención, reinserción y no simple represión”.

El Salvador es un país centroamericano de unos 21 mil kilómetros cuadrados y tiene una población de 6 millones de habitantes, con la particularidad de que hay emigrados en el exterior un 50 por ciento de ese número. Al respecto el Gallardo señaló que se debe “a la búsqueda de mejores oportunidades” por la crisis y las guerras que sufrió el país.

Diario Inédito: ¿Qué le puede contar al que no conoce El Salvador?
Sergio Gallardo: El Salvador es el país más chico de Centroamérica, tiene 21 mil kilómetros cuadrados, equivalente a la superficie de Tucumán. Tiene 6 millones de habitantes, y una alta densidad poblacional. Además hay 3 millones de salvadoreños en el exterior, unos dos millones en Estados Unidos y un millón en Europa y el resto del mundo. Sobre todo en Italia, España, los países nórdicos, en Sudamérica, Chile, Perú y Buenos Aires.

DI: ¿Hay muchos salvadoreños en Argentina?
SG: Hay una colonia chica, de unos 600 salvadoreños. El 80 por ciento son estudiantes, de primera o segunda carrera. Están en Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Mendoza. Está muy repartido, en Buenos Aires calculamos que habrá unos 300.

DI: ¿Le gusta estar en Buenos Aires? ¿Cuánto hace que está acá?
SG: Me encanta Argentina, me siento como en casa. Estoy acá hace tres años. Me ha recibido muy bien la gente. Encuentro la calidez latina que buscamos. Hay mucha afinidad entre los pueblos. Yo siempre digo que el deporte une. Nosotros hemos crecido con Maradona, Batistuta, el Kun Agüero, Messi. Se amplió más la afinidad en una conferencia de prensa en la que a Maradona le preguntan si hay algún jugador que juegue igual que él o que se le pareciera, creo que fue en el 84. Él dice “la verdad hay un salvadoreño que juega en España, en el Cádiz, y es el mejor”. Era el Mágico González. Después tuvimos a Maradona en la despedida de El Mágico, en El Salvador. También compartieron cancha en amistosos con Argentinos Juniors y Barcelona.

DI: Es muy curioso que un 50 por ciento de lo que es la población de El Salvador haya emigrado a Estados Unidos. ¿Cómo viven eso las familias?, ¿En qué ciudades se concentra?.¿Es normal tan alto nivel de emigración?
SG: Principalmente en Washington, Los Ángeles, Nueva York, Miami, Boston. Nosotros los diplomáticos somos parte de una diáspora bastante diferente a la que va a Estados Unidos. Argentina es más un destino de tránsito a donde vienen a formarse, a buscar herramientas para volver y aportar al país.

Lo de los 3 millones en Estados Unidos se explica porque en la década del 80 toda la región vivió conflictos armados, guerras civiles. Entonces la gente sale a buscar mejores oportunidades, escaparse de esa problemática y empiezan una nueva vida en México, Estados Unidos, Guatemala o países de Europa. Después se establecen y queda la familia en El Salvador. Se vive con mucha nostalgia porque el salvadoreño es muy familiar, el latino en general es muy familiar. Los salvadoreños nos caracterizamos por cálidos, muy efusivos, muy de familia, muy de amigos. Entonces el estar lejos siempre tiene este impacto de nostalgia.

DI: Tiene un costado económico con las remesas ¿no?
SG: El impacto económico es muy importante. Tenemos una cantidad de remesas muy importante que viene del trabajo que hacen nuestros compatriotas en el exterior, principalmente en Estados Unidos. Significa aproximadamente el 33 por ciento del PBI. Es muchísimo.

Por eso ahora estamos fomentando otros sectores, buscando nuevos mercados, queremos hacer crecer nuestro turismo, nuestro comercio. Aprovechar un poco la ubicación de El Salvador en Centroamérica para convertirlo en un centro logístico portuario y aeroportuario.

DI: ¿Se van a beneficiar del nuevo canal en Nicaragua?
SG: Cuando se construya sí, está en proceso. Pero más que beneficiarnos estamos haciendo acciones para la modernización de nuestro aeropuerto, que se construyó hace poco, y tenemos un proyecto muy ambicioso de ampliar y modernizar toda la zona de la franja marino-costera.

Queremos hacer foco en el turismo y también activar el comercio. Tenemos muchos productos de calidad que aún no están en los mercados y eso es algo en lo que tenemos que enfocarnos. El café, por ejemplo, es de muy alta calidad, que se da por la ubicación del país, la altura, el clima templado, hay mucha lluvia. Eso hace un grano muy especial.

DI: El argentino tiene mucho consumo de café, hasta de expertos. Acá hay un buen mercado.
SG: De hecho uno de nuestros objetivos es que el siguiente año se conozca el café salvadoreño en Argentina. Aprovechando que hay una cultura del café, gente que conoce de café y busca algo nuevo. Al argentino le gusta experimentar, buscar nuevos sabores.

DI: Además de café y maíz ¿qué otros productos tienen?
SG: El maíz no lo tenemos tanto para exportación sino para consumo interno. Nosotros tenemos nuestras tortillas, nuestras pupusas, que es nuestra comida típica, basada en el maíz.

DI: ¿Cómo empezó y qué se hizo para paliar la situación de inseguridad con los maras?
SG: Las maras son un fenómeno que se generó a partir de los conflictos armados. Como explicaba los salvadoreños buscan otra forma de vivir, una salida y migran a otro país. En este caso específicamente en Estados Unidos que es donde se originan las maras porque encuentran una estructura de pandillas preexistente a la emigración. Luego se agrupan ellos, emulan estos comportamientos. Regresan a El Salvador luego del proceso de deportación con los contactos y lo que habían aprendido y arman esas estructuras no solo en El Salvador sino también en otros países. Al principio, al ser un fenómeno tan nuevo, complejo se encontró la respuesta en la represión lo cual no resultó. Ahora el enfoque que se le ha dado es más integral entendiendo la complejidad del problema y que no se puede atacar de una sola vía. Se tiene que combatir con políticas de prevención, reinserción y no simple represión.

Se ha avanzado mucho, el tema de seguridad en el país está mucho mejor. Si bien las maras aquejan El Salvador y otros países está lejos de ser lo que nos caracterice o defina como país o salvadoreños.

DI: Ustedes tuvieron guerra civil, y el conflicto entre El Salvador y Nicaragua tuvo una dimensión más amplia que la dictadura. ¿Cómo se viven hoy esos recuerdos y las heridas que dejó la guerra civil en la sociedad salvadoreña?
SG: Se ha hecho un trabajo importante de recuperación de este resquebrajamiento en el tejido social. En el salvadoreño influye mucho su carácter cálido, de solidaridad. Entonces esa brecha no es tan grande, se va cerrando cada vez más y el salvadoreño piensa en el futuro. Somos un pueblo trabajador que quiere salir adelante y está buscando las formas para ser cada vez mejor.

DI: ¿Qué le ofrece El Salvador al turista?
SG: Primero, estamos ampliando el aeropuerto, que es moderno. Hay mucho tráfico aéreo porque une todas las rutas de Sudamérica a Norteamérica. El Salvador tiene oferta para distinto tipo de turismo. Al que le gusta la playa, es el mejor encanto del país. Tenemos playas para un surf espectacular, hemos sido sede de dos mundiales de surf y se han realizado varias competencias internacionales. Tenemos volcanes a los que se puede escalar son volcanes activos. Muchos tienen lagunas de azufre en el cráter. Es una experiencia diferente. También hay playas más familiares, sin un oleaje tan fuerte y olas especiales para surf. Turismo de montaña, rural, de aventura.

DI: Además, por las dimensiones del país, ir de la playa a la montaña no debe ser un trayecto muy largo.
SG: Exacto, es una de las ventajas. Se puede empezar el día en la montaña y terminarlo en el mar. En las montañas están los pueblos vivos, pueblos coloniales donde se puede degustar el café, se vive la cultura salvadoreña, hay festivales gastronómicos. Hay lagos volcánicos, el lago Coatepeque que cambia de color.Respecto del clima, tenemos temperatura va entre los 22 y los 32 grados, pero es un clima seco.  En las zonas montañosas hay un descenso de temperatura y en la madrugada puede hacer 2 o 3 grados.


DI: ¿Dónde se puede alojar la gente? ¿Hay diferentes precios?
SG: Hay hostales que pueden costar desde una 60 o 70 pesos hasta hoteles 5 estrellas. Hay de todo. Tenemos la mejor infraestructura vial en Centroamérica. Otra de las ventajas es que en El Salvador se tiene toda esta aventura natural, estas experiencias de montañas, de cascadas, de deporte extremo pero también se puede visitar otros países por la cercanía. Por ejemplo, Honduras está a 325 kilómetros, Guatemala a 284. Es más cerca que ir a Mar de Plata y estás cambiando totalmente de país, de lugar, de ambiente. Se ve otra comida, otra cultura. En Honduras hay muy buen buceo, en Guatemala hay ruinas mayas.

DI: Ustedes tienen ruinas mayas al norte, ¿no?
SG: Sí, tenemos una ciudad que quedó cubierta por una erupción volcánica se preservó todo lo que tenían, con qué comían, qué utilizaban. Se llama La Joya de Cerén.

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