Opinión Por Olga Rista Jueves, 2 de Junio de 2016

Acceso a la Información Pública para la libertad de prensa

Jueves, 2 de Junio de 2016

El acceso a la información pública es un derecho humano y una condición para la consolidación de cualquier sistema democrático. Estamos en un momento histórico y político para entender como sociedad la importancia de que se haya aprobado esta ley.
 
Tal vez sea oportuno reflexionar y preguntarnos por qué nos llevó tanto tiempo llegar a reconocer que la información pública es pública. Algo tan simple como eso. Lo que hacen los gobernantes en nombre del Estado es invariablemente a préstamo de sus ciudadanos, su accionar en todos los niveles siempre está a prueba.
 
Venimos de una etapa de oscurantismo en el manejo de la cosa pública. Nos hicieron creer que nos hacían un favor si escondían la información. Si nos mentían, era por nuestro propio bien. No sabíamos cuánta gente vivía en la pobreza, no sabíamos hasta dónde escalaba la inflación y mucho menos teníamos posibilidad de saber en qué se gastaba el dinero que es de todos. El Estado concebido casi como una propiedad, como un nicho al que sólo unos pocos elegidos tenían acceso.
 
Como periodista conocí de primera mano los largos y engorrosos peregrinajes que se hacen para conseguir datos que deberían estar a la mano de cualquier ciudadano interesado o profesional.
 
Cuando facilitar la información requerida queda en manos de la discrecionalidad de un funcionario o cae en la indiferencia es muy difícil llevar a cabo un trabajo serio por parte de quienes investigan. Un país no tiene libertad de prensa si no tiene el acceso a la información pública reglamentado. No hace falta censurar un artículo o cerrar diarios para frenar el libre trabajo periodístico. Eso es más que suficiente. Algo así como censura por omisión.
 
Leyes como ésta marcan el camino para que inicie el proceso que lleve a un verdadero cambio cultural y se revierta la naturalización de la mentira y el secreto. En este sentido, el Estado tiene que dar el ejemplo y por eso es central en esta ley el principio de transparencia activa. Es decir; el gobierno abierto como la norma, la publicidad de sus actos como algo lógico, cosa de todos los días. La iniciativa y el interés de los funcionarios y gobernantes de participar a todos en la administración de la cosa pública es el objetivo último de esta ley: un cambio cultural.
 
Hay aquí un síntoma de cambio de época. Los argentinos queremos ser parte, queremos un Estado abierto, queremos un periodismo serio, libre y activo. Nunca más volveremos a tolerar el oscurantismo.
 
Olga Rista
Diputada nacioal (UCR-Cordoba)

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