Opinión Por Guillermo Saldomando Jueves, 11 de Febrero de 2016

Cambio Climático y enfermedades

Jueves, 11 de Febrero de 2016

Hace unos días me preguntaban acerca de la relación entre el Cambio Climático y el desarrollo de las enfermedades como el Zika, Dengue y Chikungunya que se están dando con peligrosa asiduidad en muchos países de Sudamérica.

Si bien, es evidente que las altas temperaturas y ciertas condiciones meteorológicas favorecen el desplazamiento del vector de estas enfermedades, el mosquito Aedes aegypti, nunca las situaciones complejas presentan una sola arista.

En este sentido, se puede advertir que tal vez sea mucho más determinante, al menos en el corto plazo, la globalización e interdependencia actual de nuestro planeta.

Por ejemplo, el virus del Zika fue descubierto en 1947 en Uganda, pero pasaron varios años hasta que se volvió a hablar de él y se cree que llegó a Brasil en el 2014 en plena Copa del Mundo de Fútbol, cuando ese país recibió cientos de miles de turistas.

Según estudios genéticos realizados en Brasil, el Zika detectado tendría procedencia asiática en la que se muestra un 99% de identidad con la secuencia del virus que causó un brote en la Polinesia francesa en 2013.

Con esto quiero decir, que no existe un territorio totalmente aislado y que los flujos de personas y de bienes de intercambio hacen que vivamos nuestros días en un mundo hiperconectado y sumamente sensible a la posibilidad de contagios masivos.

En la Edad Media, los seres humanos se criaban en su aldea y sus días transcurrían dentro de los confines del feudo. Hasta el desarrollo de barcos de gran porte y del avión como medio de transporte, los traslados de personas no eran masivos o habituales.

El mosquito Aedes aegypti, tampoco es originario de América sino que viene de África, pero no cabe duda de que llegó para quedarse y el incremento promedio de las temperaturas facilita su expansión territorial.

Por su parte la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que desde los primeros casos de transmisión en mayo de 2015, el Zika se ha extendido a 21 países de América, principalmente porque "esta población no había sido expuesta al virus y, por lo tanto, carece de inmunidad y por la presencia territorial del mosquito".

Ante esta realidad y mientras no existan vacunas probadas y efectivas, la única alternativa es la prevención, llevar a cabo acciones que impidan que los huevos del mosquito se reproduzcan, lo que se logra quitando el hábitat propicio como puede ser recipientes con agua.

Además, se recomienda usar repelentes y eventualmente fumigar zonas puntuales con la certeza de que esta medida sólo eliminará los ejemplares en vuelo, pero que no será efectiva contra los huevos o las larvas.

Es incontrastable que las altas temperaturas favorecen la reproducción exponencial del vector de estas enfermedades, ya que esta especie de mosquito no tiene regulación interna es decir, su temperatura cambia con la del ambiente por lo que las temperaturas altas o bajas determinan si vive o muere.

Con el escenario que plantea un cóctel explosivo entre temperaturas más altas en el planeta y un turismo con guarismos cada vez más relevantes, la perspectiva está lejos de ser optimista.

A modo de ejemplo: este año se desarrollarán en Río de Janeiro, Brasil, los Juegos Olímpicos, se trata del evento más importante del mundo donde acudirán delegaciones de todos los países del globo y turistas de todas las latitudes. Ante esto, sólo se puede advertir que este flagelo recién comienza.

 

Guillermo Saldomando - especialista en temas ambientales.

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