Opinión · Miercoles, 11 de Abril de 2012

A propósito del populismo

El Gobierno nacional en numerosas declaraciones de importantes exponentes “intelectuales” del proyecto, menciona y conjetura sobre el “populismo”. Ante ello quisiera aportar a este debate algunos conceptos sobre este conjunto de valores y esta nueva vedette académica llamada Ernesto Laclau.

Epigrafe

Laclau pertenece a los que le llaman “post-marxismo”,  no es muy acertado, puesto que ya en sus escritos anteriores, no hay mucha consistencia de que haya sido marxista. La nueva construcción del relato filo kirschnerista lo coloca como perteneciente al “post-marxismo”.

En principio el concepto sobre “populismo” de laclau es incorrecto ya que parte de asumir "la vaguedad del término", o sea que sin bucear en su acervo teórico estructural desde su propia inconsistencia, vertebra una serie de hipótesis que hoy son tomadas por el kirchnerismo, especialmente traídas por mi querido colega y excelente metodológo Artemio López.

Luego y a partir de esta hipótesis (la vaguedad de la enunciación del término), Laclau define entonces que el populismo tiene “rasgos propios” y construye una teoría de "las demandas sociales" haciendo que el populismo funcionalmente se adapte a cada característica especifica de sociedad.

De este modo entonces para Laclau cualquier construcción simbólica relacionada con “distribución”, “subsidio” y “activación del consumo” puede definirse como “populista” y lo reivindica. De esta manera el keynesianismo, la socialdemocracia de países bajos y peninsular y hasta los sistemas de economía planificada (¿Cuba ?) pueden ser definidos como “populistas”.

En este marco y tomado así, estamos ante una manipulación errónea del concepto, especialmente diseñada para revindicar una manera de hacer política que justifique cualquier instrumentación y dirección de políticas públicas determinadas.

Sin embargo el “populismo” es un concepto que tiene matriz ideológica clara, que en todos los casos tiende a “conservar” las estructuras tradicionales de las sociedades donde actúa y si bien ciertamente en cada país adquiere características “propias”, tiene una línea de continuidad para definirlo como “populismo”. Tampoco es la acepción peyorativa que hace cierta  derecha sobre determinados gobiernos; que también “manipula” el término para pero para darle una acepción “negativa”.

Entonces en este marco lo que tenemos es una filosofía política que responde a la matriz filosófica del “pragmatismo”, cuya impronta corta transversalmente los arquetipos políticos: no importa lo que sea “bueno” o “malo”; sino lo que sea “útil”, el populismo lo que busca es disfrazar políticas conservadoras con una fachada “atractiva” para sectores que estén en la base de la pirámide social, es  algo que se parece a lo “popular” y no lo es.

Creo que para definir el populismo es mas acertado al filósofo neoanarquista Larry Gambone: "El populismo es una filosofía política transversal que desafía las tradicionales dicotomías ideológicas entre burgués/obrero e izquierda/derecha... como expresión del pueblo (y no de las élites, sean éstas de derecha o de izquierda), el movimiento es socialmente conservador; que se preocupa por la preservación de los valores "tradicionales", la familia y la comunidad"[1] .

Creo que esta es una definición y estudio mas acertado; el populismo es un “fetiche” de lo “popular”; porque no apunta a modificar la cultura autoritaria, tradicional y la desigualdad social, sino a tomar el sentido común tal cuál es y realizar ciertos movimientos de efecto para tener un “rostro amigo” de los sectores del pueblo; por ello el peronismo es en el fondo un movimiento “conservador populista”; apunta a consolidar las corporaciones ( o sea los sectores, sociológicamente hablando) y tener un “folklore amigo" del pueblo.

No hay que dejarse llevar por el falso debate que el justicialismo kirchnerista nos propone; ni por la definición peyorativa de cierta derecha; no hay nada mas populista que sostener que se está haciendo un gobierno para el pueblo y que se esta redistribuyendo la riqueza; pero se niega una ley de distribución de las ganancias de los trabajadores en las empresas, como mandata la constitución nacional; que critica al empresariado pero tiene un récord de negocios con grupos privados económicos monopólicos en áreas de mercado cautivo como los “servicios públicos” y de pésima calidad de gestión.

En nuestro país el “populismo” tiene 4 características principales:

-      Adoctrinamiento educativo

-      Control de la libertad de expresión

-      Control de la justicia

-      Gatopardismo económico

El adoctrinamiento educativo parte simplemente de la reconstrucción del relato histórico y la sustitución por otro afín a la élite gobernante, sobre la base de la persecución a los miembros opositores de las instituciones educativas; esto conlleva al control de la prensa y la cultura derivado en muchos casos en la persecución, la represión política y la censura incluso cooptando económicamente a líderes de opinión a través incluso de algún área de la inteligencia de Estado, esto genera tensiones en litigios y planteamientos que son dirimidos en una especie de “justicia amiga” controlada, que regula las condiciones políticas de la aplicación de políticas populistas, por último instrumentos económicos coyunturales sin planificación y como respuesta puntual a situaciones que van surgiendo en el momento, disfrazados de “ayuda”; tanto por el lado de la “oferta” como por el de la “demanda”.

En este sentido entonces el populismo es una “filosofía pragmática” conservadora y de derecha con una “estética de ayuda a los sectores subordinados” (beneficencia); pero que en el  producto final histórico consolida los intereses de las élites dominantes.

En nuestro país el Partido Conservador de la Pvcia. De Bs. As. y de otras provincias eran partidarios del gremialismo y del mejoramiento de las condiciones de los obreros como dique de contención al sindicalismo anarquista y socio-comunista; que era visto como una amenaza para los sectores dominantes.

Una política “popular” genuina es la que aplica instrumentos “debidos” y “justos” no “útiles”; aborrece el utilitarismo y no responde al marketing; sino a la planificación y el desarrollo social sustentable y moderno; tengamos en cuenta esta distinción para la batalla cultural que se avecina.

[1] “El verdadero rostro del populismo” The Red Lion Press – Larry Gambone – UK 2002 – también en internet –google -.

Roberto Corne. Sociólogo y autor de los libros “Cómo Nos Dominan” (Ed. “Comunicarte”, 1996) y “Papeles de Trabajo, Manual de Sociología Laboral”, Ed. Dunken 2007.

 



 

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