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Opinión | Viernes, 17 de Marzo de 2017· Por Ariel Dulevich Uzal

La amenaza del recurrente golpismo

Cuando apenas se lo insinuaba, pues no se habían realizado aún las movilizaciones que paralizaron el país -gremios docentes, CGT y ayer y hoy las llamadas Organizaciones Sociales-, alerté públicamente sobre los manifiestos designios desestabilizadores y golpistas de muchosde sus jefes convocantes con la adhesión activa de CFK y la Cámpora, destacando la distancia entre tales propósitos perturbadores y las motivaciones de quienes participaron de los actos, ajenos sin duda a los fines espurios de aquellos.

Hoy frente a los hechos consumados y la zozobra de la sociedad en su conjunto ante la saga de acciones que generan desorden, inseguridad y caos, surgen con manifiesta elocuencia las evidencias, dando razón a las advertencias formuladas entonces y a la gravedad q reviste la labor concertada de quienes, como beneficiarios directos de las acciones delictivas que perpetraron desde el gobierno de Nestor y Cristina Kirchner, robando los dineros públicos en sumatorias obscenas de cuya magnitud no se tiene memoria en los antecedentes de la rapiña y la corrupción generalizada, buscan impunidad a sus acciones pretendiendo eludir la cárcel golpeando al Gobierno.

Expresé entonces que su objetivo de mínima era debilitar al Gobierno para derrotarlo en las elecciones de éste año. Mientras que el objetivo de máxima era el golpe que lo derribara, interrumpiendo una vez más la continuidad constitucional.
Hoy, en el ojo de la tormenta que supieron provocar, se levantan voces de periodistas acreditados y politólogos que llaman a las cosas por su nombre; desestabilización y golpismo.

Va de suyo que hubiera querido equivocarme con aquellas reflexiones, coincidentes con estas más recientes a que aludo. Pero los datos que la realidad nos proporciona y las lecciones imperecederas de nuestra historia, nos muestran los deletéreos efectos de ciclos recurrentes, con testimonios incontrastables de la existencia de una corriente cívica fuertemente arraigada en vastos sectores ciudadanos que inspiran nuestro reconocimiento y respeto, desde otras orillas del pensamiento democrático que sin duda comparten. Pero también ponen de resalto la presencia trágica desde Perón al presente, de una dirigencia ideológicamente versátil y especulativa –aunque coherentemente populista-, que se da maña para conquistar reiteradamente el poder electoral y han resultado invariablemente demagógicos, autoritarios y corruptos en el Gobierno y desestabilizadores y golpistas seriales desde el llano.

 

Por Ariel Dulevich Uzal, Ex Subsecretario de Turismo de la Nación


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La amenaza del recurrente golpismo