Opinión · Viernes, 3 de Febrero de 2017

Gómez Centurión: inaceptable

Para el autor, las disculpas no alcanzan, porque todos los Argentinos fuimos y somos aún víctimas colaterales de aquella nefasta dictadura, por lo cual el repudio y la condena a su acción y consecuencias debe ser un consenso de la mayoría de los argentinos.

El titular de la Aduana luego de sus desacertadas manifestaciones por las que había negado un plan sistemático para la desaparición de personas en la última dictadura militar salió a pedir "disculpas frente a declaraciones vertidas" y si bien pedir disculpas siempre es bueno, en el caso considero que no bastan frente a tamaña falta. Con una sola palabra resumo el sentimiento mayoritario de los argentinos: INACEPTABLE.

Todos los Argentinos fuimos y somos aún víctimas colaterales de aquella nefasta dictadura por lo cual el repudio y la condena a su acción y consecuencias debe ser un consenso de la mayoría de los argentinos.

Pasaron más de 30 años, desde la sentencia dictada por  la Cámara Federal en el marco del Juicio a las Juntas Militares, la emblemática "Causa 13" llegaba a su fin con condenas que confirmaron un plan sistemático de exterminio por parte de la dictadura cívico militar que había usurpado el poder el 24 de marzo de 1976, fundándose en 709 casos presentados durante el juicio.

La causa iniciada por orden del Dr. Raúl Alfonsín en fecha 13 de diciembre del 1983, a la cual se agregaría un año después el informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) -creada también por Alfonsín el 15 de diciembre de 1983- llegaba a su fin el 9 de diciembre de 1985.

Ernesto Sábato, en oportunidad de entregar el informe al Presidente, expresó: “Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras y sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la nación durante el periodo que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servirá para hacernos comprender que únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror…”

Los Argentinos comenzábamos a partir de estos pasos a escribir la historia de la democracia, cada uno de nosotros comenzábamos a conocer sobre la clandestinidad de las detenciones, las prácticas de interrogatorios bajo torturas, eliminación física de los detenidos y el saqueo de sus viviendas, hechos que quedaron expuestos durante el juicio a las Juntas.

“Los argentinos sobre la base de la mentira o la oscuridad no podemos construir la unión nacional”, resaltó el Dr. Alfonsín al momento de recibir el informe de la CONADEP en manos de Sábato.

Ese concepto de “unión nacional” ha tenido diferentes matices a lo largo de nuestra historia. Al momento de dictarse nuestra Constitución Nacional se manifestó en las facultades delegadas por las provincias al Estado nacional en materia de aduana, moneda y ejército, entre otros, y, sin dudas, en la recuperación de la democracia la “unión nacional” transitaba por dicho informe y en la posterior sentencia a los represores.

Es por ello que el repudio a la dictadura, el reconocimiento del genocidio son cuestiones en las que los argentinos tenemos coincidencia y que se han ido reforzando a través de un arduo trabajo que llevó décadas.

Ya sea desde el fondo de nuestra historia o en tiempos recientes los argentinos hemos vivido dicotomías y desencuentros que nos cuestan mucho, y por esta razón esos consensos y acuerdos deben ser valorados y respetados como insumo para mejorar nuestra realidad y tener una mirada conjunta hacia el futuro.

Por estas razones, estas voces aisladas y reaccionarias, deberían excluirse de la escena política del país y no hay disculpa que valga cuando se intenta socavar la "unión nacional".

Hugo Maldonado

Defensor del Pueblo Adjunto del Chaco. Diputado Nacional UCR (MC)

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