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Opinión | Viernes, 25 de Noviembre de 2016· Por Álvaro de Lamadrid

La política debe volver a discutir el futuro

El autor sostiene que lo que nos tiene presos del presente y del corto plazo es la ausencia de proyectos, y considera que a la política “le está faltando la grandeza de animarse a discutir el futuro aceptando responsablemente su incertidumbre”.

Al recorrer el país, uno ve en toda nuestra geografía, en el interior, que en la Argentina profunda hay compatriotas que aún hoy viven en chozas de adobe y techos de paja. Otros en casas precarias de madera, chapas y cartón armadas como se puede.

Hablan del país visto desde la humildad, de la vida cotidiana, donde falta de todo, alimento, agua, ropa, abrigo, leche y trabajo. Hablan de una patria que no debemos negamos a ver. Están alejados de la electricidad, el televisor, los noticiero, entrevistas, propagandas y el reality show diario. Pero viven y forman parte de nuestro mismo país.

Lejos de las costumbres de la sociedad urbana y más politizada, viven alejados del ruido. Desconfiados, escuchan las discusiones de los temas de agenda nacional, sin más interés que adivinar si por allí vendrá alguna vez la vivienda, la salud o la escuela. Son seres humanos de gran humanidad. Sus padecimientos no están en el noticiero.

Un 32 % de pobres en el país y casi un tercio en la indigencia o con problemas para comer, no es algo normal, y no es algo que nos deba parecer normal. El poder y la política no deben estar ausentes de esta calamidad.

Lo que sí debemos abandonar es la idea de corto plazo, que parece anclarnos en la idea de que no hay más país que el que se mide por los sondeos. No hay paisajes ni pueblos, ni gente, ni rostros, si sólo hay intereses y cálculos. En nuestra sociedad prosperan la ambición y el escándalo, y eso parece dejar de lado esta otra realidad, que tiene buenos valores distintos.

La política no es electoralismo, ni es un proceso de degradación y olvido de los matices humanos y sus diferencias. La democracia no es la construcción de trincheras o zanjas políticas y sociales. El país necesita salir del conflicto y la política es la encargada de lograrlo, volviendo a discutir el futuro, y no procrastinando los problemas, sometiéndolos a la dictadura del puro presente.

Debemos superar el encierro que nos tiene atrapados en este laberinto, si no somos capaces de ver y entender que hay más cosas que las de las conveniencias electoral del ahora, que la vida y la vida política, debe ser más rica, compleja y diferente, que este círculo vicioso que fatiga.

En Estados Unidos, las recientes elecciones y el triunfo de Trump, dejaron de lado lo que los ha distinguido por años: su tradición es el futuro. Los términos “porvenir” y “prosperidad” son fundamentales en la fundación misma de la sociedad y de su política desde tiempos coloniales.

Con la conquista del oeste, EEUU se fundó sobre un territorio sin pasado. No le queda más que creer en el futuro, en la utopía como ideal de Nación. Lo ha hecho en medio de una tensión entre  la libertad  y la igualdad que se repite en cada elección.

La idea de la sociedad que representa Trump es la de volver a la América de 1950, blanca, sin negros ni latinos, una idea vintage, receptada por el populismo xenófobo, nacionalista y discriminador de la derecha.

La política ha sido cuestionada siempre, no es novedoso esto. No es casual tampoco ni novedoso, que este alejamiento de gente y desconfianza hacía la política se dé cuando esta muestra impotencia para intermediar entre el pasado y su herencia, las necesidades del presente y los desafíos venideros.

No es la urgencia en definitiva lo que impide desarrollar políticas de largo plazo que piensen el futuro, es la ausencia de proyectos lo que nos tiene presos del presente y del corto plazo.

A la política le está faltando grandeza y coraje. La grandeza de animarse a discutir el futuro aceptando responsablemente su incertidumbre, que no es ni más ni menos, que la tarea primordial de la política. Hay que tomar coraje y volver a discutir el futuro, que no es otra cosa que volver a la política en serio.


Por Alvaro de Lamadrid
Dirigente UCR - CABA


Claves de esta noticia: política | pobreza | indigencia | trump | |

Opinión en Diario Inedito

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La política debe volver a discutir el futuro

El autor sostiene que lo que nos tiene presos del presente y del corto plazo es la ausencia de proyectos, y considera que a la política “le está faltando la grandeza de animarse a discutir el futuro aceptando responsablemente su incertidumbre”.