Emprendimientos · Domingo, 10 de Agosto de 2014

Crean variedades de cebolla para clima húmedo

Técnicos del INTA lograron adaptar la cebolla para que se pueda cultivar en zonas húmedas. Estas variedades de la planta tienen buen rendimiento y son resistentes a varias enfermedades. De esta forma más zonas de Argentina podrán cultivar este producto.

Se amplía el cultivo de cebolla a más provincias argentinas

Un grupo de investigadores de la sede Concepción del Uruguay del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) obtuvo los dos primeros tipos de cebolla que puede ser cultivada en zonas que registren una humedad relativa del 70 por ciento. Las variedades, bautizadas  Piré hatá Inta (Piel dura en idioma guaraní) y  Mbareté Inta (Fuerte) pueden tener buenos rendimientos y toleran las principales enfermedades fúngicas como botrytis y peronóspora.

Juan Valiente, especialista en cultivos del INTA Concepción del Uruguay, indicó que el mayor problema de los cultivos tradicionales de cebolla es que se  consiguen en regiones de muy baja humedad relativa diaria anual como Mendoza, San Juan, Catamarca y La Rioja.

“Hace más de 20 años que trabajamos en la evaluación de variedades e híbridos, nacionales y del exterior, para obtener el cultivar ideal para nuestra región”, señaló Valiente. “Con estas variedades buscamos proponer alternativas a los pequeños productores de zonas con alta humedad relativa como Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Misiones y gran parte de Santa Fe” explicó el técnico.

La variedad Piré hatá Inta es un producto de ciclo corto, de 5 a 6 meses de siembra a cosecha. Es una cebolla temprana que se cultiva desde finales de febrero y la cosecha se realiza en octubre. Tiene un 12,5% de materia seca y buena conservación luego de ser cosechado.

Valente precisó que el “Piré hatá Inta es de bulbo elíptico ancho, firme, con color de pulpa violáceo y catáfilas –hojas que la recubren– rojas. Como los cultivares de ciclo corto son todos de baja pungencia, esta posee un nivel medio que se representa en 5,43 micromoles de ácido pirúbico por gramo de cebolla. Lo que la convierte en una variedad ideal para el consumo en fresco”.

La clase Mbareté Inta  también es de ciclo corto, con bulbo elíptico, firme y con nivel de pungencia medio. El aspecto en el que se diferencia es el color ya que esta variedad es de pulpa blanco cremoso con catáfilas marrón amarillento.

Valente remarcó que ambas variedades tienen resistencia física en las hojas, que son erectas hacia arriba y no caen para el costado, “lo importante de esto es que cuando llueve la hoja no se moja y los hongos que generan enfermedades como botritis y peronóspora, no sobreviven. Lo que hace a estas variedades muy tolerantes”.

En lo que hace al rendimiento de estas cebollas, las dos muestran su mayor capacidad cuando hay una humedad relativa de un 70 por ciento. “Según nuestras mediciones a campo, por trasplante obtuvimos un promedio de 20.000 kilos por hectárea de bulbos medianos y, con siembra directa, los rindes se duplicaron y llegaron a las 40 toneladas por hectárea” indicó Valente.

Ambos cultivares fueron inscriptos en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares del Instituto Nacional de Semillas.

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